Forcejea con el tirador y, pese a los puñetazos que recibe, consigue arrebatarle el arma. Es la heroica actuación del hombre que logró reducir al autor del tiroteo que acabó con la vida de 11 personas este fin de semana en Monterey Park (Los Ángeles, California), durante la celebración del Año Nuevo Chino.

Una valiente actuación que evitó más víctimas mortales y que quedó grabada en vídeo, tal y como puede verse en las imágenes que ilustran estas líneas.

Los hechos ocurrieron la noche del sábado, cuando un hombre de 72 años abrió fuego en un salón de baile, precisamente cuando miles de personas se congregaban a a escasos metros del local por la celebración del Año Nuevo chino, ya que Monterey Park cuenta con una comunidad asiática que supone más del 65% de su censo oficial. El atacante, que usaba una pistola semiautomática robada, trató de atentar 20 minutos después en otra discoteca de la vecina localidad de Alhambra, donde fue desarmado y se dio a la fuga.

El ataque dejaba una decena de muertos, un balance que este lunes subía a 11 víctimas mortales tras fallecer uno de los cuatro heridos que se encontraban hospitalizados. Otro de los heridos continúa en estado grave, mientras que los dos restantes se encuentran recuperándose.

Su cuerpo sin vida fue hallado posteriormente el domingo en el interior de una furgoneta blanca después de quitarse la vida de un disparo, tras ser interceptado en una persecución que se prolongó durante horas y terminó en los aparcamientos de un centro comercial de Torrance, al suroeste de Los Ángeles.

Tres tiroteos en tres días en California

El tiroteo de Monterey Park ocurrió la misma semana en que otro ataque en un pueblo del centro de California dejó seis muertos, incluidos una madre de 17 años y su bebé de seis meses.

Posteriormente, la noche del lunes, otro tiroteo dejaba al menos una víctima mortal y siete heridos en Oakland, en el tercer ataque de estas características que se produce en el estado de California en cuestión de tres días. Este último suceso tuvo lugar en una gasolinera de la citada ciudad californiana y se produjo, según la Policía, durante el rodaje de un vídeo musical.