La mayor isla del mundo
Groenlandia no es un capricho: estas son las razones por las que Trump la quiere a toda costa
Los detalles Bajo el hielo de la mayor isla del mundo hay oro, tierras raras, gas y petróleo por valor de miles de millones, un botín estratégico que explica por qué Trump insiste en quedarse con Groenlandia y evitar que China o Rusia se adelanten.

Resumen IA supervisado
Donald Trump ha reiterado su interés en adquirir Groenlandia, afirmando que si Estados Unidos no lo hace, Rusia o China podrían tomar el control. Aunque argumenta que su interés se basa en la seguridad nacional, el verdadero motivo parece ser económico. Groenlandia podría contener recursos naturales valorados en 200.000 millones de euros, incluyendo minerales clave como uranio, cobre y tierras raras, esenciales para la tecnología moderna. Además, se cree que alberga grandes reservas de gas y petróleo. Dado que Groenlandia carece de infraestructura para explotar estos recursos, Estados Unidos ve una oportunidad para invertir y obtener beneficios. T
* Resumen supervisado por periodistas.
Donald Trump lo ha vuelto a decir. Y esta vez sin rodeos. Quiere Groenlandia. A toda costa. De una manera o de otra. O, dicho sin eufemismos: a las buenas o a las malas. "Si no tomamos Groenlandia, Rusia o China lo harán y no voy a dejar que pase. Sea como sea, tendremos Groenlandia", ha asegurado.
La excusa es la de siempre: la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero el verdadero motivo está muy lejos del discurso geopolítico… y muy cerca del dinero.
Porque Groenlandia podría esconder recursos naturales valorados en hasta 200.000 millones de euros. Una cifra que explica por qué Trump insiste una y otra vez con la mayor isla del mundo.
No son los entrañables osos polares, ni la biodiversidad marina del Ártico lo que le quita el sueño al expresidente estadounidense. Lo que le interesa está bajo el hielo.
Con más de dos millones de kilómetros cuadrados —y con tres cuartas partes de su superficie cubiertas de nieve y hielo— Groenlandia es, literalmente, una mina de oro aún por explotar. Y no solo de oro: también uranio, cobre y, sobre todo, tierras raras.
Esos minerales son hoy clave para nuestra vida tecnológica. Son 17 elementos químicos esenciales para fabricar móviles, ordenadores, baterías, aerogeneradores o coches eléctricos. Desde el escandio hasta el lutecio, pasando por el itrio, el lantano, el europio o el neodimio. Materias primas estratégicas que hoy dominan, en gran parte, países como China.

Pero hay más. Mucho más. Bajo esas capas heladas, los científicos creen que Groenlandia podría albergar grandes reservas de gas y petróleo. Y ahí entra en juego otro viejo conocido: la pasión del trumpismo por los hidrocarburos.
La guinda del pastel es que Groenlandia no tiene infraestructuras suficientes para explotar toda esa riqueza por sí sola. Y eso abre una oportunidad de oro —nunca mejor dicho— para Estados Unidos y sus grandes empresas, que podrían invertir… y llevarse una buena tajada.
Por eso, según medios daneses, el secretario de Estado, Marco Rubio, se reunirá este miércoles en Washington con autoridades groenlandesas y danesas. El objetivo: ganarse voluntades, tantear acuerdos y abrir la puerta a futuros negocios.
Pero Trump no se queda solo en la diplomacia. Insiste en no descartar la vía militar. Un mensaje que vuelve a encender las alarmas en Europa y deja claro que, para él, Groenlandia no es una cuestión ambiental ni cultural. Es poder, recursos y control estratégico del Ártico. Y Trump no está dispuesto a soltar esa presa.
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