El gobierno iraní ha difundido un vídeo de siete segundos en el que Tomaj Salehi, un conocido rapero iraní, aparece con los ojos vendados y asegura - con voz temblorosa - arrepentirse de sus palabras. Las que pronunció unas horas antes en un vídeo que subió a redes sociales. En el filme, dirigido a las fuerzas de seguridad del país, les recomendaba que se marchasen.

La confesión a la fuerza del artista, que fue detenido el domingo por pedir a sus seguidores que salieran a la calle, ha sido difundida por la televisión estatal con el objetivo de acallar las protestas.

Cuarenta abogados iraníes de DD.HH. han criticado al régimen por esta actuación en la que han utilizado la figura de este rapero, quien desde el inicio de las protestas se ha convertido en un símbolo de valentía para los cientos de jóvenes que han salido a la calle. Prueba de ello son las letras de sus canciones: "Es hora de atacar al enemigo sin miedo. Este es el campo de batalla".

Pero no es la única atrocidad que se comete en el país estos días. Amnistía Internacional ha pedido a la ONU que investigue la brutalidad policial, tras la publicación de los últimos vídeos.

Uno de ellos es el que aparece en la portada de la noticia. En él se puede ver cómo un grupo de agentes propina una brutal paliza a un manifestante, hasta el punto de embestirlo varias veces con una moto para, finalmente, dispararle.

El mismo desenlace se ve en otro de los vídeos difundidos por el movimiento: una mujer graba un vídeo desde su vehículo, donde se escuchan los disparos contra los manifestantes. Segundos después es ella misma quien recibe un tiro a través de la ventana.