Rusia bloquea la evacuación de civiles por los corredores humanitarios. Después de que el presidente Zelenski informara de la salida de casi 35.000 personas a través de esta vía desde los primeros acuerdos con Moscú, la reunión del ministro ruso Sergúei Lavrov y su homólogo ucraniano Kuleba cambia el escenario por la falta de acuerdo.

El presidente Volodímir Zelenski ha informado que este jueves se seguirán creando rutas para rescatar a civiles atrapados bajo el asedio ruso después de que "durante la tarde del miércoles se consiguiera organizar tres corredores humanitarios para evacuar a la población de la ciudad de Sumi y de diversos pueblos de la región de Kiev, así como desde Energodar". Así, se esperaba que hoy pudieran ampliarse a siete caminos, pero Kiev y Moscú no han logrado establecer el alto al fuego en estos puntos en la reunión que ambos han mantenido Turquía, que se ha saldado sin acuerdos significativos.

Según había indicado la viceprimera ministra y ministra para la Reintegración de los Territorios Temporalmente Ocupados de Ucrania, Iryna Vereshchuk, los caminos seguros se encontrarían en las ciudades de Mariúpol, Volnovaja, Izium, Sumy, Trostianets y Krasmopil. También se esperaba evacuar poblaciones cercanas a Kiev para dirigirlas hacia la capital, donde aún no han llegado las tropas rusas. Se trata de los municipios de Bucha, Borodianka, Irpin y Hostomel.

En este sentido, había explicado que la evacuación de Trostianets, Krasnopillia y Sumy será mediante autobuses y automóviles que viajarán dirección a Poltava. Desde Volnovaja irán a Pokrovsk y desde Izium a Lozova. Por su parte, los ciudadanos de Mariúpol serán conducidos hacia Zaporinyia.

Sin embargo, los ministros de Exteriores de Rusia y Moscú no han acordado un alto al fuego. Según ha indicado el ministro ucraniano Dimitro Kuleba, "Ucrania ha propuesto un corredor humanitario desde y hacia Mariúpol y un alto el fuego de al menos un día para solucionar los problemas humanitarios de los civiles, pero la parte rusa no ha estado de acuerdo".

La agonía se extiende para unos civiles que siguen siendo asesinados. La situación es especialmente crítica en Mariúpol, asediada por las tropas rusas. Allí, los ciudadanos han tenido que darse media vuelta cuando trataban de salir por el corredor habilitado con Ucrania, ya que estaba siendo bombardeado por la falta de acuerdo para imponer el alto al fuego.

Zelenski ha vuelto a llamar a la comunidad internacional a actuar ante los bombardeos a civiles después de que durante la tarde de ayer un misil impactara contra un hospital de maternidad en la ciudad sureña, causando al menos 17 heridos y provocando, según indicó el presidente, que "varios niños quedaran atrapados debajo de los escombros".

"Es la prueba final del genocidio", destacó el mandatario, que aseguró que el bombardeo fue "una atrocidad, incluso algo peor": "¿Qué clase de país es este? Rusia, que tiene miedo de hospitales, tiene miedo de los hospitales de maternidad y los destruye? Bombardear el hospital de maternidad es la prueba final, la prueba de que se está produciendo un genocidio de ucranianos. ¡Europeos! No pueden decir que no vieron lo que les sucedió a los ucranianos en Mariúpol", ha aseverado. La ministra Vereshchuk ha asegurado que "por cuarto día consecutivo", el Gobierno ucraniano no puede "entregar agua, medicinas necesarias y alimentos" a la población de Mariúpol.

Olexander, trabajador de Médicos sin Fronteras ha explicado que "en Mariúpol, ahora mismo no hay agua potable, nada, y no hay de dónde sacarla": "La gente sobrevive buscando fuentes en los parques o recogiendo el agua de los tejados cuando la nieve se derrite". Además, los ciudadanos "no tienen forma de encontrar comida y tampoco pueden hacer un fuego para cocinar". "La situación para quienes tienen niños pequeños también es muy, muy mala, porque necesitan muchas más cosas, como productos de higiene, y no hay manera de encontrarlos en ningún sitio", añade.

La cifra de refugiados aumenta día a día. La ONU ha informado de la salida de más de 2,3 millones de ucranianos de las fronteras del país. Más de la mitad de estos refugiados se encuentran en la vecina Polonia, a cuyas fronteras han llegado casi 1,4 millones de personas, mientras que 214.000 huyeron a Hungría, 153.000 a Eslovaquia, cerca de 100.000 a Rusia, 85.000 a Rumanía y 82.000 a Moldavia.

Reunión entre Kuleba y Lavrov en Turquía

Los ministros de Exteriores de Ucrania, Dmitro Kuleba, y de Rusia, Serguéi Lávrov, no han llegado a un acuerdo de alto al fuego en su encuentro en Antalya, Turquía. Los ministros se han reunido en el que ha sido el encuentro de más alto nivel desde que se inició la guerra con el objetivo de negociar una salida al conflicto. Sin embargo, las negociaciones no han tenido éxito.

"Ucrania ha propuesto un corredor humanitario desde y hacia Mariúpol y un alto el fuego de al menos un día para solucionar los problemas humanitarios de los civiles. La parte rusa no ha estado de acuerdo. Estoy dispuesto a continuar las negociaciones", ha asegurado Dimitro Kuleba, que ha indicado que ambos se han emplazado a seguir negociando.

Así, ha desvelado que se le ha trasladado que "es posible un alto el fuego si Ucrania cumple con las condiciones de Putin: "Ucrania no se rinde. Buscaremos soluciones diplomáticas, pero hasta lograrlas protegeremos al pueblo de la agresión rusa", ha subrayado.

El mandatario ruso, en cambio, ha asegurado que Ucrania "empieza a entender" las posturas de Rusia, y que a pesar de que Moscú no quiere "negar la seguridad del pueblo ucraniano", no hay cambios en su postura sobre los corredores humanitarios.

Además, Lavrov y Kuleba han abierto la posibilidad de abrir negociaciones directas entre Putin y Zelenski, tal y como ha solicitado en numerosas ocasiones el presidente ucraniano. Turquía lleva días proponiéndose como mediadora en el conflicto. Erdogan pidió a Putin colaboración para "construir juntos el camino a la paz" y reiteró su ayuda para colaborar en cualquier declaración de alto el fuego o apertura de corredores humanitarios.

Preocupación por la seguridad nuclear en Chernóbil y Zaporiyia

Entretanto, los temores de 1986 vuelven a surgir. La central nuclear de Chernóbil se ha quedado sin electricidad por los bombardeos en Ucrania, comprometiendo la seguridad de la central nuclear. Según indica Ucrania, la situación es "muy peligrosa", y supone "una amenaza para toda Europa y para la propia Rusia".

Los generadores de electricidad que abastecen a la central nuclear de Chernóbil tienen una capacidad de reserva de unas 48 horas. Transcurrido ese tiempo, sus sistemas de enfriamiento se pararán provocando fugas de radiación, según ha advertido este miércoles el ministro de Exteriores ucraniano, Dymitro Kuleba.

Sin embargo, la OIEA asegura que no habrá un impacto "crítico" en caso de que la central nuclear se quede sin ningún tipo de suministro eléctrico. El Organismo Internacional de Energía Atómica considera que la carga térmica de la piscina de almacenamiento de combustible gastado y el volumen de agua de refrigeración de la central nuclear "son suficientes para eliminar eficazmente el calor sin necesidad de suministro eléctrico".

Además, la OIEA ha denunciado el corte de la transmisión de datos a distancia de sus sistemas de vigilancia en las centrales nucleares ucranianas controladas por las tropas rusas: Chernóbil y Zaporiyia. En un comunicado, el director general del OIEA, Rafael Grossi, ha asegurado estar "preocupado por la repentina interrupción de estos flujos de datos a la sede del OIEA en Viena" sin que exista un motivo claro de esta interrupción.

En ambas instalaciones hay grandes cantidades de material nuclear en forma de combustible nuclear gastado o fresco, además de otros tipos de material atómico. Una situación que preocupa especialmente a la ONU, ya que los 210 trabajadores de la central no han rotado el turno desde que comenzó la invasión, el pasado 24 de febrero.

El director general Rafael Mariano Grossi asegura que es imprescindible que el personal que opera las instalaciones nucleares pueda descansar y trabajar en turnos regulares, al ser algo "es crucial para la seguridad nuclear en general". En parecida situación se encuentran los empleados de la central nuclear de Zaporiyia, tomada por las tropas rusas desde el pasado 5 de marzo.