La Unión Europea está estudiando la forma de restringir, aún más, los vuelos considerados "no esenciales" para frenar la expansión del COVID-19. Los países no dejan de registrar cifras terribles de contagiados y fallecidos y desde la UE quieren parar esta propagación sin dañar los tejidos económicos de los Estados miembros.

Una de las propuestas que se ha puesto sobre la mesa es la de "redefinir" las zonas de riesgo epidemiológico para crear una nueva categoría en los mapas que señale en "rojo oscuro" las áreas en las que el riesgo de contagio o de propagación de nuevas cepas sea "muy alto".

En esos lugares señalados como de mayor riesgo en la nueva clasificación, los desplazamientos deberán estar "fuertemente desaconsejados" y se deberán aplicar medidas "adaptadas" a la situación, y no "prohibiciones generalizadas que dañarán nuestra economía pero no frenarán la pandemia", ha señalado la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen.

A la espera de llegar a un acuerdo europeo para ampliar las restricciones -sobre las que los Gobiernos nacionales tendrán la última palabra- algunos Estados miembros ya están empezando a aplicar sus propias medidas.

Francia pedirá PCR negativas

Emmanuel Macron ha anunciado que, a partir del próximo domingo, Francia pedirá una prueba negativa de PCR con una validez de menos de 72 horas a los viajeros europeos que quieran acceder al país.

Según un comunicado del Elíseo, esta medida excluirá los "viajes imprescindibles", así como "a los trabajadores fronterizos y el transporte terrestre". Ya el 14 de enero, el país galo anunció que exigiría" pruebas de COVID-19 negativas a todos los viajeros de fuera de la Unión Europea.

El Gobierno español aplicó una medida similar en el mes de diciembre. Para entrar en España es necesaria una prueba diagnóstica negativa, pero solo si viajas desde países o zonas de riesgo por su situación epidemiológica.

Portugal y Países Bajos suspenden los vuelos con Reino Unido

Portugal ha anunciado este viernes que suspenderá todos los vuelos regulares con el Reino Unido, salvo por cuestiones humanitarias, desde el próximo sábado.

"Solo habrá vuelos con naturaleza humanitaria y para la repatriación de portugueses o ingleses", ha explicado el primer ministro, António Costa, que además ha apuntado que estarán restringidos tanto los viajes con origen como con destino.

Y es que el país luso ha pasado de registrar la variante británica en un 8% de sus casos de coronavirus a hacerlo en un 20% de los contagios en tan solo una semana.

Por su parte, el Ejecutivo de Países Bajos ha reimpuesto este miércoles la prohibición a los vuelos procedentes de Reino Unido, Sudáfrica y Sudamérica, al tiempo que planea una batería de medidas más restrictivas para prevenir la expansión de las nuevas variantes.

La prohibición a los vuelos de pasajeros, adoptada precisamente en medio de las crecientes preocupaciones por las mutaciones del virus, aparentemente más contagiosas, entrará en vigor este sábado, según ha trasladado el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte.

Nuestro país suspendió los vuelos con Reino Unido antes de las Navidades, una medida que ha prorrogado -por el momento- hasta el 2 de febrero. En cambio, no ha cerrado el espacio aéreo con Sudáfrica y Brasil, donde se han registrado nuevas mutaciones del coronavirus más contagiosas.