Desbordados por la avalancha de llegadas de migrantes a sus costas, los jefes de Gobierno de España, Italia, Grecia y Malta han hecho un frente común en Bruselas contra el plan comunitario de migraciones y asilo. En un documento de trabajo que han enviado a la UE, solicitan más "solidaridad" de todos los estados miembros con los países que más sufren la inmigración ilegal.

Los firmantes, no obstante, afirman que aprecian los trabajos de la Unión Europea para lograr un nuevo pacto sobre migración y asilo y reconocen que esta propuesta representa un punto de partida constructivo para el trabajo común.

Ante esa tarea demandan que exista una solidaridad compartida por todos y no sólo por los países de entrada de los flujos migratorios, y piden que ese aspecto esté claramente definido en el pacto. "Debemos encontrar soluciones coordinadas para nuestros desafíos comunes", recalca el documento.

Además, los países defienden también que la aplicación o no de procedimientos fronterizos, así como las categorías de personas a las que deben aplicarse, debería seguir siendo una prerrogativa de los estados miembros ya que opinan que son los que están en mejores condiciones de decidir cuáles son factibles dadas sus circunstancias específicas. "No se trata sólo de una cuestión de más dinero, sino de acciones que coincidan realmente con los intereses de nuestros socios, respondiendo a sus necesidades, y en consecuencia poder satisfacer las necesidades operacionales de la gestión de la migración", añaden

Afirman también que la creación de grandes centros cerrados en las fronteras externas no es aceptable y que la gestión del asilo debe respetar plenamente los derechos humanos.

El texto se ha dado a conocer con motivo de la cumbre hispano-italiana que presiden en Palma el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte. Ambos rubrican el documento junto a sus homólogos griego, Kyriakos Mitsotakis; y maltés, Robert Abela, y ha sido enviado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; y a la canciller alemana y presidenta de turno de la UE, Angela Merkel.