Desde la medianoche de este lunes y durante todo el mes de enero Escocia vuelve a un confinamiento duro, como el que se decretó en marzo durante la primera ola de la pandemia. Así lo ha anunciado la primera ministra escocesa Nicola Sturgeon, quien ha calificado de "preocupante" el aumento de contagios. "La situación del COVID-19 es más preocupante que en cualquier otro momento desde marzo", ha subrayado.

Sturgeon, ha afirmado que la nueva variante del coronavirus representa casi la mitad de los casos nuevos en Escocia y es un 70% más transmisible. "Como resultado de esta nueva variante, (el virus) acaba de aprender a correr mucho más rápido y definitivamente ha ganado espacio en las últimas dos semanas", ha clarificado.

Por ello, los escoceses están obligados a quedarse en sus casas este enero, y los centros educativos cerrarán salvo para los hijos de los trabajadores y trabajadoras esenciales.

Por su parte, el primer ministro británico, Boris Johnson, ha advertido que en breve anunciará medidas más severas en Inglaterra para contener un brote de rápida propagación de la nueva cepa de coronavirus.

Inglaterra está actualmente dividida en cuatro niveles de restricciones, dependiendo de la prevalencia del virus, con la gran mayoría del país en los niveles 3 y 4 donde las reuniones sociales están restringidas y los restaurantes y pubs están cerrados.