Viktor Orbán, que llegó al poder en Hungría en 2010, podría revalidar su mandato -ya sería el cuarto- en las urnas. Frente a él, una oposición formada por seis partidos que se han aglutinado para participar en estas elecciones bajo el nombre de 'Unidos por Hungría'.

Los sondeos anticipan un escenario reñido, marcado en gran medida por unos indecisos que parecen alejarse de partidos minoritarios y que podrían terminar de consolidar un bipartidismo entre el Fidesz de Orbán y la plataforma Unidos por Hungría. Sí parece claro, no obstante, que Fidesz tiene más complicada la supermayoría parlamentaria de la que viene gozando.

Unos ocho millones de personas determinarán el reparto de los 199 escaños del Parlamento, que se compondrán mediante un sistema mixto: 106 de los diputados saldrán de circunscripciones uninominales, mientras que los 93 restantes se repartirán entre los partidos que hayan obtenido más del 5 por ciento de los votos a nivel nacional -el 15% n el caso de alianzas como Unidos por Hungría-.

La guerra en Ucrania influirá en el voto

El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, ha apelado a votar en las elecciones legislativas alegando que son cruciales ya que se elige entre "la guerra o la paz".

Orbán se presenta como garante de la estabilidad del país y acusa a la oposición de querer involucrar a Hungría en la guerra por solidarizarse con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cuyo país está siendo invadido por Rusia.

"Es la guerra de dos países grandes y es algo peligroso. No debemos involucrarnos. Nuestros rivales (políticos) no consideran la gravedad de la situación y quieren dar pasos con los que involucrarían al país en la guerra. Eso sería trágico para Hungría", ha expresado Orbán después de votar en un colegio electoral.

Orbán, que tiene buena sintonía con el presidente ruso, Vladímir Putin, con quien comparte políticas conservadoras, ha secundado las sanciones de la Unión Europea (UE) contra Moscú. Sin embargo, se niega a entregar armamento a Ucrania, prohibiendo incluso que material de la OTAN con destino a Kiev pase por su territorio, pese a que Hungría forma parte de la Alianza Atlántica.

Referendum sobre las leyes anti-LGTBI

Estos comicios coinciden con la celebración del referendo organizado por el Gobierno sobre la polémica ley de información sexual a menores.

Los húngaros deberán decidir si se pueden exponer en escuelas contenidos relativos a la "orientación sexual" o el cambio de género, con cuatro preguntas concretas que resumen las controvertidas leyes anti-LGTBI promovidas por el Ejecutivo de Orbán.

Orbán ha justificado estas reformas en el derecho de los padres a determinar la educación de los niños y se ha erigido en defensor de los valores tradicionales no sólo en Hungría, sino también en Europa. De hecho, el Fidesz rompió con el Partido Popular Europeo (PPE) y ha estrechado lazos con la ultraderecha de Marine Le Pen o Matteo Salvini por no defender esos valores.

Europa 'observa' estos comicios

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha enviado una misión de observación para estos comicios, un gesto poco frecuente para un país de la UE y que tiene que ver, entre otras cosas, con el temor a la influencia de Orbán en sectores que teóricamente deberían ser independientes, como la prensa.

No en vano, una de las críticas recurrentes contra el actual Gobierno, tanto por parte de la oposición como de observadores internacionales, es que el entramado de Fidesz trasciende ya a la política y alcanza a prácticamente todas las instituciones, incluida también la justicia.

En los últimos días de campaña, además, han surgido críticas sobre el voto por correo y la oposición ha reclamado que se anule todo el sistema tras la aparición de supuestas papeletas abandonadas en la vecina Rumanía.