Barricadas y manifestaciones en distintas ciudades palestinas son disueltas a tiros por los soldados israelíes tras el tratado de paz entre Trump y Netanyahu que ha desencadenado la violencia.

"Estamos en una situación igual o peor que las que produjeron la Primera Intifada en 1987 y la Segunda en el año 2000", explica Jesús Núñez, director del Instituto de Conflictos y Acción Humanitaria.

Un plan utilizado como gran pistoletazo de salida de Netanyahu en campaña electoral. "Todo lo que queráis está incluido. Ya estamos trazando el mapa de territorio que será parte de Israel con el plan de Trump", aseguraba el primer Ministro de Israel durante un discurso.

Netanyahu se enfrenta a sus terceras elecciones en menos de un año. Las de su mecenas, Donald Trump, también se acercan.

"Es un plan de victoria para dos candidatos en apuros. Para que Trump reciba un apoyo de los poderosísimos grupos evangelistas", ha apuntado Núñez. Los terceros en discordia son los palestinos, a los que no se ha consultado. Su autoridad independiente, Mahmoud Abbas, presidente de Palestina, rechaza de pleno la idea: "Esto es Palestina. En 1936, en 1947 incluyendo Cisjordania y Gaza, y esto es ahora", destacaba al comparar un mapa de Palestina en el que se puede observar una importante disminución del territorio.

Palestina tiene un débil apoyo: el de la Liga árabe, que guarda las formas y lo condena mientras sus países miembros establecen a nivel individual acuerdos con Israel.

Pero el apoyo civil de Oriente Medio tampoco es suficiente. "No disponen ni de la motivación ni de las herramientas ni mecanismo suficientes para desestabilizar a sus propios países con respecto a la causa palestina ya que no las disponen para reclamar sus propios derechos", sostiene Itxaso Domínguez, coordinadora de 'Oriente Próximo y Norte de África de la Fundación Alternativas'.

La aplicación del plan ahogaría, aún más, a una población que depende de la ayuda humanitaria para salir adelante. "Es muy previsible que afecte, más todavía, a la libertad de movimiento, al acceso de servicios básicos como la educación o la salud", garantiza Marcos Velasco, coordinador de 'Médicos del mundo' en Jerusalén.

Un plan bautizado como 'Acuerdo del siglo' que está en punto muerto apenas a una semana después de nacer.