La estancia del opositor venezolano en la sede diplomática española está tensando las relaciones con el Gobierno de Maduro que, a su vez, estrecha el cerco sobre la Asamblea Nacional, ordenando el arresto del número 2 de Guaidó en el Parlamento.

El Gobierno español llama al orden al huésped Leopoldo López después de que lanzase, en la misma puerta de la embajada en Caracas, mensajes como que no le tiene "miedo a la cárcel", como tampoco se lo tiene "a Nicolás Maduro ni a la dictadura".

El propio ministro de Exteriores le ha advertido: puede quedarse, no le entregará a las autoridades venezolanas pese a la orden de arresto dictada contra él, pero "España no va a permitir que su embajada se convierta en un centro de activismo político".

PP y Ciudadanos critican esta postura porque asegura coarta la libertad de expresión. El hombre de Maduro en España asegura que su Gobierno "no invade embajadas", pero acusa al líder opositor: "Es insólito que use la casa del embajador como base de operaciones para alentar un levantamiento militar".

La Justicia bolivariana estrecha su cerco a la oposición y ha ordenado el arresto del número 2 de la Asamblea Nacional. Juan Guaidó, presidente del Parlamento, contestaba duramente: "La falsa denuncia que le hacen a nuestro presidente de la Asamblea Nacional".

También han hablado por teléfono Trump y Putin, principales aliados de los dos bandos. Sus responsables de Exteriores discutirán cara a cara la crisis crisis venezolana la próxima semana. La ONU, por su parte, ha condenado la violencia en la que está sumida Venezuela.