La escena rompe el alma: el pequeño Sammy rehúye a su madre y rechaza su abrazo tras tres meses separados, víctimas de la 'tolerancia cero' de Trump, no la reconoce.

Sammy y su padre, hondureños, cruzaron a EEUU desde México en abril. Pasaron por las famosas "perreras para ilegales" y acabaron separándoles. Al reencontrarse, unos días antes que con la madre, el niño tampoco le reconoció, toda una pesadilla para un padre.

Tristemente no es un caso aislado, muchos de los niños a los que arrancaron de los brazos de sus familias en la frontera han "extrañado" cuando los han vuelto a reunir y los psicólogos alertan de que el trauma puede quedarles de por vida. La Administración Trump aún mantiene retenidos -lejos de los suyos- a unos 500 pequeños.