Estados Unidos continúa sumido en una escalada de tensión por las protestas contra la brutalidad policial y el racismo policial, así como a favor del Gobierno de Donald Trump.

La última víctima de estas marchas ha sido un supremacista blanco que recibió dos disparos en el pecho durante una discusión y acabó muriendo en plena calle en Portland, en el estado de Oregón.

Este hombre acababa de participar en una concentración a favor del presidente estadounidense que acabó en un altercado contra activistas antirracistas.

Aunque de momento se desconoce quien fue el autor de los disparos, Donald Trump continúa pidiendo actuar con "la fuerza". "La única forma de parar la violencia en las ciudades con alto índice de criminalidad dirigidas por demócratas es mediante la fuerza", ha escrito en Twitter.

La reacción del presidente, alineado con los supremacistas, ha provocado un duro enfrentamiento con el alcalde demócrata de la ciudad. "Son años de ataques racistas a los negros, no nos ha traído ni paz ni respeto a la democracia", ha señalado en una rueda de prensa Ted Wheeler.

 

Además, el edil ha responsabilizado directamente a Trump de la escalada de tensión. "¿Por qué es la primera vez en décadas que aguantamos este nivel de violencia?", se ha preguntado el regidor.

Con la violencia extendiéndose por todo el país, Donald Trump visitará este martes la ciudad de Kenosha, en Washington, nueve días después del tiroteo a Jacob Blake, el ciudadano negro al que un policía blanco disparó varias veces por la espalda.