La invasión rusa de Ucrania cumple dos meses sin una tregua por la Pascua ortodoxa, una festividad para la que la ONU había pedido un alto el fuego que finalmente no se ha producido, mientras Rusia intensifica su ofensiva sobre el Donbás. Precisamente con motivo de esta fiesta religiosa, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha enviado un mensaje de esperanza a la población, en el que ha asegurado que la "maldad" no logrará destruir el país.

"Hoy, todavía creemos en la nueva victoria de Ucrania y estamos todos convencidos de que no será destruida por ninguna horda o maldad", ha aseverado en un vídeo desde la catedral de Santa Sofía en Kiev. "Estamos superando tiempos oscuros y en este día, ni yo ni la mayoría de nosotros llevamos ropa brillante, pero estamos luchando por una idea luminosa", ha afirmado el mandatario.

La guerra encara su tercer mes en una segunda fase de la invasión en la que los combates se centran al este del país y Rusia ha admitido sus planes de hacerse con el control total de la región oriental del Donbás y tomar también el sur de Ucrania para acceder así a la región prorrusa de Transnistria, en Moldavia.

En este contexto, Moscú retomaba este sábado los ataques contra la planta metalúrgica de Azovstal, con soldados y civiles -también niños- en su interior: se trata del último reducto de la resistencia ucraniana en la ciudad portuaria de Mariúpol, que el Kremlin dio por conquistada esta semana tras un cerco de varias semanas y en la que se han localizado nuevas fosas comunes en las últimas horas. Allí fracasaba ayer un nuevo intento por evacuar a los civiles que aún permanecen en la ciudad, que se cuentan por miles.

El asesor presidencial y negociador ucraniano Mykhailo Podolyak, por su parte, ha indicado que las tropas rusas están constantemente bombardeando Mariúpol y ha urgido a Moscú a acordar una "verdadera tregua de Pascua". Precisamente, en su alocución por la Pascua Zelenski ha pedido "no olvidar a Mariúpol ni sus heroicos defensores": "Es posible destruir los muros, pero no es posible destruir los cimientos sobre los que descansa el espíritu de nuestros combatientes, el espírito de todo el país".

Por otra parte, en su mensaje nocturno del sábado, el líder ucraniano denunció que los invasores estarían reteniendo a ciudadanos en los territorios ocupados en "campos de filtración" y deportándoles a Siberia y al extremo oriente de Rusia. "Rusia sigue apoyando las actividades de los llamados campos de filtración, entre ellos cerca de Mariúpol. Aunque el nombre apropiado es realmente diferente: son campos de concentración. Como los que construyeron también los nazis", sentenciaba en su intervención diaria.

Además, informó de que se están descubriendo nuevos hechos sobre los crímenes de guerra contra los habitantes de Mariúpol y de que se están estableciendo lugares de entierro de las personas asesinadas por los rusos. "Estamos hablando de decenas de miles de residentes de Mariúpol muertos. Se están grabando las conversaciones de los invasores acerca de cómo ocultar las huellas de sus crímenes", afirmó.

Reunión con Blinken en Kiev... sin confirmación de Washington

Con todo, el asesor de la Presidencia ucraniana Oleksiy Arestovich ha augurado que la "fase activa" de los combates llegará a su fin "en dos, máximo tres semanas". Así lo ha defendido en declaraciones a un medio independiente en ruso, estimando que para el 9 de mayo, cuando Rusia conmemora la victoria soviética sobre los nazis, "anunciarán victorias preliminares, dirán que las tareas han sido cumplidas y ofrecerán negociar".

Justo este domingo, cuando se cumplen dos meses de guerra, Zelenski tiene previsto reunirse con el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, así como con el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, en la capital ucraniana. Una reunión para discutirla petición de Kiev de armamento más potente que el presidente ucraniano anunciaba este sábado y que Washington no ha confirmado.

El conflicto en Ucrania deja por el momento al menos 2.200 víctimas civiles y cinco millones de refugiados, según datos de Naciones Unidas. En estos dos meses de guerra, los ataques rusos han matado ya a más de 210 niños en Ucrania y herido a centenares de menores. Una dramática cifra a la que se sumaban en las últimas horas un bebé de tres meses en Odesa y dos niñas de cinco y 14 años en Donetsk.