La Policía de Irlanda del Norte ha arrestado a dos hombres de unos veinte años como presuntos culpables de la explosión de un con coche bomba en el centro de Londonderry, Irlanda del Norte. La propia Policía en el momento de la explosión publicó a través de su cuenta en Twitter la imagen del que parecía ser un vehículo en llamas.

 

Políticos locales informaron de que no hay ningún herido como consecuencia de la explosión, ocurrida en una zona de ocio, muy cerca de los tribunales de la ciudad. Los responsables de la explosión hicieron una llamada 15 minutos antes avisando de la colocación de la bomba.

La Policía, a través de sus redes sociales, ha pedido cooperación y paciencia por parte de los ciudadanos, "mientras se llevan a cabo las investigaciones iniciales".

"No parece que haya heridos, afortunadamente, pero este incidente ha alarmado a la comunidad local", señalaba Elisha McCallion, diputada de Sinn Féin, en un comunicado. Por su parte, la líder del Partido Unionista Democrático, Arlene Foster, apuntaba que "este acto de terrorismo sin sentido debe ser condenado en los términos más duros". Además, agradeció a "los servicios de emergencia y a su rápida intervención que permitió garantizar que no haya víctimas mortales ni heridos"

Otro dirigente del DUP, Gary Middleton, informaba de que la Policía le había confirmado que no había ningún herido. El vehículo era robado, ha añadido sin citar fuentes. El periódico 'The Irish Times' ha indicado concretamente que se trataba de una furgoneta de reparto de pizza robada en el barrio de Brandywell.

Derry, una localidad muy castigada por la violencia

Derry fue una de las localidades, junto con Belfast, más castigadas durante tres décadas de violencia sectaria de paramilitares lealistas protestantes y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad británica por parte del Ejército Republicano Irlandés, más conocido por sus siglas, IRA.

Los Acuerdos de Viernes Santo de 1998 pusieron fin en buena medida a tres décadas de violencia en el Ulster entre protestantes, que querían permanecer en Reino Unido, y católicos, partidarios de la unificación con Irlanda. Pero ha seguido habiendo actos de violencia esporádicos.

Los grupos escindidos del Ejército Republicano Irlandés han perpetrado ataques contra policías y miembros de las fuerzas de seguridad en los últimos años. En 2012, un funcionario de prisiones norirlandés murió en un tiroteo en una carretera atribuido a estos grupos, el primer asesinato de este tipo desde 1993.