Entre la espada y la pared

El dilema de Delcy Rodríguez: contentar a Trump y romper lazos con Rusia y China o mostrar fuerza ante el chavismo

Entre líneas La presidenta encargada de Venezuela afirma que nadie "sino Dios" controla su destino, pero la Casa Blanca le recuerda quién manda realmente en el país.

Delcy Rodríguez en una imagen de archivo.
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Estados Unidos tiene el control total de Venezuela. Así lo aseguró Donald Trump tras la captura de Nicolás Maduro, y así lo ha demostrado este miércoles, tras hacer público que Estados Unidos gestionará los beneficios de la venta del petróleo venezolano. Por eso, el republicano ya está imponiendo sus exigencias, empezando porque la presidenta encargada rompa relaciones con China, Rusia, Cuba e Irán.

Ante esta situación, Delcy Rodríguez hace malabares para erigirse como una líder independiente ante el aparato chavista y no lidiar con rebeliones internas, a la vez que intenta contentar a Trump, que ya le advirtió que "si no hace lo correcto, pagará un precio mayor que Maduro".

Aunque en un primer momento, la venezolana se mostró abierta a la cooperación con EEUU e incluso invitó al gobierno de Trump a "trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido", tras su jura cambió el tono.

"Quienes me amenacen, lo digo, mi destino no lo decide sino Dios", afirmó, aunque sin mencionar explícitamente a Trump. La cuestión es que él es justamente parece dispuesto a marcar su destino y lo ha demostrado mandándola expulsar a todo el personal de inteligencia y seguridad de Rusia, China e Irán del país latinoamericano.

Esta medida supondría un cambio radical en las relaciones exteriores. Precisamente, Delcy remarcó en su toma de posesión quiénes son sus aliados. Además de invitar al acto a los representantes de esos países, mostró su complicidad con cada uno de ellos e incluso compartió un secreto con el embajador ruso.

No obstante, aunque proclama que "el gobierno venezolano gobierna nuestro país, nadie más", la Casa Blanca deja muy claro que ella es solo un títere útil para los planes de EEUU. "Las decisiones van a seguir siendo dictadas por EEUU", ha sentenciado este miércoles la portavoz Karoline Leavitt.

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