La ciudad de Mariúpol está prácticamente destruida tras 40 días de invasión. Y es que, a pesar de que el ejército ruso no ha logrado hacerse con el control de este lugar clave, ha arrasado con el 90% de su infraestructura.

Según el último balance, prácticamente el 90% de las construcciones de la urbe han sido destruidas o dañadas gravemente por los bombardeos rusos. Además, 160.000 personas permanecen en la ciudad esperando a poder ser evacuadas. Antes del inicio de la guerra, esta ciudad industrial y portuaria al borde del mar de Azov llegó a contar con casi medio millón de habitantes.

Ante esta situación, el Gobierno de Ucrania ha planificado la apertura de siete corredores humanitarios para evacuar ciudadanos de las zonas más castigadas por el asedio y los bombardeos rusos. Así lo ha anunciado la viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk, en su canal de telegram. El corredor más importante es el que transcurre entre Zaporiyia y la ciudad de Mariúpol, que no cuenta con los servicios básicos para atender a su mermada población.

La viceprimera ministra ha denunciado que, a pesar de los compromisos alcanzados con los rusos, las "fuerzas de ocupación no permiten que se viaje a Mariúpol", lo que hace imposible la llegada de ayuda humanitaria. "Los ocupantes (rusos) bloquearon a los representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja en (la cercana localidad de) Mangush. Después de negociaciones, fueron liberados por la noche y enviados de vuelta a Zaporiyia" sin haber llegado a cumplir su objetivo, ha asegurado al respecto la alta funcionaria.

También desde la ciudad costera de Mangush, en el sur, y en dirección a Berdyansk se han dispuesto un total de siete autobuses que serán acompañados por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Allí se espera reunir a las personas que logren salir de los municipios cercanos y de la propia Mariúpol para trasladarlos a Zaporiyia.