Los destructores norteamericanos que alberga la base naval de Rota (Cádiz) son una pieza fundamental del sistema antimisiles de la Alianza Atlántica. Ahora, Estados Unidos tiene la intención de sumar dos más a los cuatro que ya existen para reforzar la presencia militar de su país y de la OTAN en la zona.

Dotados del sistema de radar AEGIS, los cuatro barcos suponen la contribución de Estados Unidos a la arquitectura de defensa antimisiles de la OTAN que la alianza acordó desarrollar durante la Cumbre de Lisboa en noviembre de 2010 para proteger a los aliados europeos contra las posibles amenazas ante la proliferación de misiles balísticos.

Rota participa desde 2013 en ese programa de defensa contra misiles balísticos, lo que permite el estacionamiento de los cuatro destructores de la marina estadounidense. El primero de ellos (el 'USS Donald Cook') llegó a la base en febrero de 2014.

El pasado 23 de junio el buque 'USS Paul Ignatius', el barco más nuevo que las Fuerzas Navales estadounidenses tenían desplegado en Europa, se asentó en Rota para formar parte del escudo antimisiles de la OTAN. El buque, que llegó a Rota dentro de una de las rotaciones programadas de los cuatro destructores establecidos en la base, es el segundo de los ocho barcos de "inserción de tecnología" de vuelo IIA, que aporta una capacidad mejorada y avances tecnológicos a las Fuerzas Navales de EEUU en Europa y al Escuadrón de Destructores 60, según informó la armada estadounidense en una nota de prensa.

El 'Paul Ignatius' es el destructor número 67 de la clase Arleigh Burke de misiles guiados, con capacidad para misiones que van desde el control marítimo y las capacidades de defensa hasta la presencia en tiempos de paz y la asistencia humanitaria y el auxilio en caso de catástrofes.

Estos barcos tienen la flexibilidad para operar en las aguas de Europa y África, desde el Cabo de Buena Esperanza hasta el Círculo Polar Ártico.