La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha apostado por renombrar las variantes de interés y las de preocupación del coronavirus con letras griegas en lugar de con su secuenciación genética para evitar el estigma.

La agencia de la ONU ha apostado por emplear estas denominaciones en el debate público en lugar de las letras y números que marcan a cada variante para facilitar su nomenclatura y evitar que se discrimine a determinados países o ciudadanos por su procedencia.

Así, las variantes de preocupación (más virulentas o infecciosas) reconocidas hasta ahora son Alfa -británica-, Beta -sudafricana-, Gamma -brasileña- y Delta -india-.

También hay otra media docena de variantes de interés (relacionadas con la aparición de brotes concretos) que han aparecido en numerosos países y que ahora han sido reconocidas como Epsilon, Zeta, Eta, Theta, Iota y Kappa.

El seguimiento de todas estas mutaciones del coronavirus resulta fundamental para poder controlar el virus, ya que algunas pueden ser más resistentes a las vacunas o provocar grandes contagios.

Por ejemplo, la conocida ahora como variante Delta ha provocado un aumento de los contagios en Reino Unido, donde se han planteado retrasar la desescalada por el incremento de los casos detectados.