Alexei Navalni ha sido condenado a tres años y medio de cárcel. Un tribunal de Moscú ha hecho efectiva la pena que fue dictada en 2014 contra el dirigente opositor, cuya detención a mediados de enero ha motivado la mayor movilización reciente contra el Gobierno de Rusia. A esa condena la juez le ha restado casi un año por el tiempo que pasó bajo arresto domiciliario.

El destacada opositor fue detenido el 17 de enero al regresar desde Alemania, donde había estado convaleciente de un envenenamiento sufrido en agosto de 2020.

Las autoridades alegaron entonces que el líder opositor había incumplido las medidas excepcionales que mantenían en suspenso una pena dictada en 2014 por acusaciones de fraude. La jueza Natalia Repnikova ha coincidido este viernes en dicha tesis y ha determinado que Navalni ingrese en prisión para purgar la pena, según la agencia de noticias Sputnik.

Las partes tienen ahora diez días de margen para presentar recurso, algo que ya han adelantado que harán los abogados del acusado. El entorno de Navalni ha llamado a la población a manifestarse inmediatamente contra las autoridades como señal de repulsa tras la resolución judicial, en línea con las movilizaciones que ya se convocaron el 23 y el 31 de enero.

Navalni ha reiterado en su comparecencia durante la jueza sus críticas al Gobierno en un duro discurso. "Alguien no quería que volviese a Rusia como un hombre libre. Todos sabemos quién", ha declarado el impulsor de la Fundación Anticorrupción, según Bloomberg.

El opositor ha señalado directamente a Putin, al que ha descrito como "envenenador de calzoncillos", en alusión a la prenda donde se habría puesto el agente nervioso que casi le cuesta la vida. El Kremlin siempre ha negado cualquier responsabilidad en este supuesto ataque.