Dos ministros han dimitido y otros dos se mostraron dispuestos a dejar el Gobierno en Sri Lanka después de que ayer el presidente, Gotabaya Rajapaksa, y el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, anunciasen que abandonarían sus cargos durante un día de masivas protestas por su gestión de la crisis económica.

La capital de Sri Lanka ha amanecido este domingo con calles prácticamente vacías, tiendas cerradas, y el recuerdo de la multitud congregada ayer que irrumpió en edificios oficiales para exigir la dimisión del presidente. Un total de 103 personas resultaron heridas y 55 de éstas continúan hospitalizadas. Miles de personas asaltaron el palacio presidencial en protesta por la grave crisis que vive el país asiático, al borde del colapso desde hace meses, y forzaron la huida del presidente y la dimisión del primer ministro.

"Sri Lanka debería identificar rápidamente e implementar una solución que le permita conseguir la estabilidad económica y resolver las necesidades de la gente de este país", dijo en su carta de dimisión el ministro de Promoción de las Inversiones, Dhammika Perera. Además de Perera, recientemente nombrado en el cargo, el ministro de Transportes, Bandula Gunawardene, abandonó formalmente hoy el Gobierno.

Los ministros de Turismo, Harin Fernanda, y Trabajo Extranjero, Manusha Nanayyakara, anunciaron estar dispuestos a dimitir. Rajapaksa, acusado desde hace meses por los manifestantes de gestionar mal la crisis económica que azota el país isleño, anunció anoche que dimitirá el próximo miércoles, según informó el presidente del Parlamento, Mahinda Yapa Abeywardena. Horas antes el primer ministro desde hace apenas dos meses, Ranil Wickremesinghe, aseguró también que abandonará el cargo y llamó a la formación de un Gobierno de unidad nacional.

Por el momento, y hasta que las dimisiones de Rajapaksa y Wickremesinghe tengan lugar, el futuro político de la nación isleña sigue siendo una incógnita.

Entrada a edificios oficiales

Cientos de manifestantes accedieron el sábado por la mañana a la residencia oficial de Rajapaksa tras romper el perímetro de seguridad, a pesar de que la Policía recurrió a gases lacrimógenos para impedir la intrusión, afirmó el diario esrilanqués Ada Derana.

El mandatario había abandonado previamente la zona, alertado por las fuerzas de seguridad sobre la masiva manifestación convocada desde hacía días en Colombo. La jornada dejó imágenes de cientos de personas dándose un relajado baño en la piscina presidencial, probando las máquinas del gimnasio o incluso en dormitorios de la residencia.

Los manifestantes irrumpieron también en los edificios de la Secretaría Presidencial y en la residencia oficial de Temple Trees del primer ministro. Además, la oficina del primer ministro les acusó de haber incendiado la casa privada de Wickremesinghe al anochecer. El diario esrilanqués

Ataques a manifestantes

Ada Derana informó que las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y atacaron durante la tarde a manifestantes fuera de la residencia del primer ministro. "Condeno de todo corazón el brutal e inhumano ataque contra los periodistas de News First por oficiales de Policía estacionados para proteger a Ranil Wickremesinghe. Vergüenza, primer ministro ilegítimo", lanzó en Twitter el político opositor y dirigente del Samagi Jana Balawegaya (SJB), Sajith Premadasa.

Dura crisis económica

Las masivas manifestaciones del sábado se enmarcan en un contexto de protestas continuadas desde hace meses, debido al impacto sobre los esrilanqueses de una de las peores crisis económicas a las que ha tenido que enfrentarse el país desde su independencia en 1948, derivada de la merma de divisas de reservas internacionales y de un gran endeudamiento.

La tensión y el descontento aumentó en la isla a finales de marzo, cuando las autoridades impusieron cortes de luz de más de 13 horas, lo que llevó a la población a salir a las calles para pedir la dimisión del Ejecutivo de Sri Lanka.

Desde entonces, centenares de manifestantes se han instalado en las inmediaciones de la Secretaría Presidencial de Colombo y las protestas pacíficas alrededor de la nación isleña se volvieron habituales, mientras las autoridades tratan de llegar a un acuerdo de rescate con el Fondo Monetario Internacional (FMI).