El centro de detención estadounidense de Guantánamo representa la faceta más infame de la guerra contra el terrorismo y ahora Joe Biden quiere cerrarlo. Es un legado del 11S y símbolo de las violaciones a los derechos humanos.

En él llegó a haber casi 780 detenidos, nueve nunca salieron, murieron allí. Otros 732 fueron liberados sin cargos tras pasar una década encerrados.

Ahora, dentro quedan 39 personas: solo dos han sido condenadas y pesan cargos sobre otras diez, el resto están retenidos allí de forma indefinida. No se les ha presentado ningún tipo de cargo ni se plantea que vayan a tener ningún juicio.

Esta situación representa una violación de derechos humanos, como las desapariciones forzosas a las que fueron sometidos o la tortura que han sufrido casi todos los detenidos.

Blanca Hernández Martím, portavoz de Amnistía Internacional, explica a laSexta que esta situación de limbo no solo viola los derechos humanos de los detenidos que están allí, sino que ahora que vemos que se remprende el juicio contra los autores del 11S, las familias no han recibido justicia porque ese proceso, "además de estarse alargando infinitamente, está plagado de problemas porque a esos detenidos se les torturó".

El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, ya quiso cerrarlo y se topo con un muro ya que los republicanos llegaron a prohibir que se destinaran fondos públicos para investigar alternativas.

Ahora, los aires pueden estar cambiando el Congresoy ya se ha suprimido la financiación del centro para el próximo ejercicio. Pero la llegada de los talibanes al poder en Afganistán puede complicarlo todo, porque cuatro de los nuevos ministros afganos son exdetenidos de Guantánamo.

Pedro Rodríguez, analista de laSexta y profesor de la Universidad de Comillas: "Hablamos de justificación de la tortura, detenciones indefinida.