Gian Andrea Franchi, de 84 años, y su mujer Lorena Fornasir, de 68 años, dirigen una asociación de voluntarios que ayuda a personas refugiadas que llegan a la ciudad italiana de Trieste por la ruta de los Balcanes. Su dedicación solidaria está siendo perseguida, y el hombre ha sido acusado de "favorecer la inmigración ilegal".

La policía italiana irrumpió en su vivienda en la madrugada de este lunes para protagonizar un registro que ha sido criticado por la opinión pública. Los agentes han requisado sus ordenadores, documentos y teléfonos como parte de la investigación que se ha abierto contra Gian.

Ambos llevan varios años, desde 2019, dedicándose a ayudar a migrantes con la asociación Linea d'Ombra. Esta se centra en prestar apoyo a los migrantes que realizan la ruta de los Balcanes: les brindan atención médica, les facilitan ropa, les dan comida...

Sin embargo, la jefatura de policía de Trieste justifica la operación en casa de la pareja como un golpe "destinado a oponerse a una organización criminal destinada a la entrada y tránsito de inmigrantes irregulares con ánimo de lucro". Así ha quedado reflejado en el comunicado policial al que Franchi no ha dudado en responder desde la web de la ONG.

Desde la organización han respondido lamentando que "en Italia, regalar zapatos, ropa y comida a quienes los necesitan para sobrevivir es una acción perseguida más que una apología del fascismo, como pudimos comprobar el pasado 24 de octubre, de nuevo en la Piazza Libertà". Hacen referencia así a una concentración de un grupo neofascista local que fue autorizada en la misma plaza en la que Linea d’Ombra se daba cita para repartir alimentos, ropa y asistencia sanitaria a personas migrantes.

¿Por qué se le investiga?

En el comunicado, asegura que la jefatura de policía y la judicatura han llevado a cabo una "intervención calumniosa" en base a "la asistencia y la hospitalidad efectivas, entregado en julio de 2019 a una familia iraní". "Quieren conectarme con una red de explotadores que se habrían aprovechado de la familia refugiada antes y después de mi intervención", ha explicado en la nota.

Él voluntario afirma que "no hay ni una pizca de evidencia" de esa relación entre él y unos traficantes que la investigación trataría de demostrar. Considera así el caso no solo un ataque hacia su persona, sino también un ataque contra el trabajo colectivo y solidario que su organización realiza con los migrantes.