La fiscal estatal del condado de Miami-Dade, Katherine Fernández-Rundle, ha anunciado que ha pedido una auditoría en los centros de distribución postal y que todos los sobres con votos por correo que haya en ellos sean llevados "inmediatamente" al Departamento de Elecciones de Florida.

La funcionaria ha reaccionado así a la difusión de un vídeo tomado en un centro de distribución de correo donde se ven varias cajas con sobres de voto por correo amontonados en una habitación. El video difundido por el representante estatal demócrata Keonne McGhee, que fue grabado en el centro de distribución postal de Princeton, en la zona suroeste de Miami-Dade, ha hecho saltar todas las alarmas.

 

En Florida, donde los dos principales candidatos en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, el presidente republicano, Donald Trump, y el candidato demócrata, Joe Biden, están técnicamente empatados, ha habido una avalancha de votos por correo y anticipados que suman ya más del 50% del electorado.

Según ha afirmado Fernández-Rundle, ya se ha puesto en contacto con el Departamento de Elecciones de Miami-Dade y la Oficina del Inspector Postal de EEUU para asegurarse que "todas las papeletas se registren y todos los votos se cuenten".

Hace meses hubo una polémica a raíz de que la Oficina Postal advirtiese que no tenía recursos suficientes para asumir la tarea de manejar una ingente cantidad de sobres con papeletas de votación debido a los recortes presupuestarios.

La congresista demócrata por Florida Donna Shalala ha indicado que su oficina ha estado en "comunicación regular con la oficina del Director de Correos del condado de Miami-Dade para expresar inquietudes sobre la entrega puntual de boletas". "Recibí garantías del director de que el servicio postal está ejecutando turnos adicionales, agilizando el correo electoral y programando recolecciones adicionales antes del día de las elecciones", señaló Shalala en un comunicado.

Hasta ahora, han votado por correo o adelantado el 58,97% de los más de 14 millones de electores registrados activos en Florida, 4,4 millones por correo y 3,8 millones por adelantado, según cifras de la División de Elecciones estatal. El 39,5% de esos votantes están registrados como demócratas y un 38,1% como republicanos, una diferencia que se asemeja a la que muestran las encuestas entre Biden y Trump, insuficiente, si se descuenta el margen de error, para aventurar quién puede ser el ganador y más en un estado que cambia sus preferencias electorales en función de quienes sean los candidatos.

En 2008 y 2012 los floridanos contribuyeron a la victoria del demócrata Barack Obama y en 2016, por escaso margen, apoyaron a Trump, que ganó a Hillary Clinton por apenas un punto en este estado.