Las autoridades del Condado Lake, en el estado de Illinois, han informado de la detención de un joven identificado por los medios como Kyle Rittenhouse, de 17 años, acusado de las dos muertes y las heridas causadas a otra persona en un enfrentamiento con manifestantes en Kenosha en la noche del martes.

Videos grabados por testigos durante los hechos, publicados por los medios locales, muestran a un joven blanco armado con un fusil disparando contra los manifestantes. En las imágenes puede verse cómo cae al suelo y desde ahí abre fuego contra varios manifestantes.

Al comprobar que estaba disparando, los allí presentes se alejaron de él, pero volvieron a escucharse hasta ocho disparos más en la zona. Tras el tiroteo, el joven, aún con el rifle, se dirigió con los brazos en alto hacia la policía. Las identidades de las víctimas aún no han sido reveladas.

El diario 'Milwaukee Journal Sentinel' ha publicado que Rittenhouse se enfrenta a cargos de homicidio intencionado en primer grado en los tribunales del Condado de Kenosha. Por su parte, el jefe de Policía del Condado Kenosha, David Beth, anunció el adelanto del toque de queda una hora, a partir las 19:00 horas (2:00 hora peninsular española del jueves) y que después de esa hora ya no se permitirán las protestas pacíficas y se dispersará a los manifestantes. "Los problemas de violencia empiezan cuando oscurece", dijo Beth.

"Tenemos 700 agentes policiales, tenemos cientos de soldados de la Guardia Nacional y actuaremos de manera muy firme. Si alguien no cumple con el toque de queda, será detenido por violación de la norma". Beth dijo estar "orgulloso de la gente de Kenosha, una ciudad en la cual -agregó- no estamos acostumbrados a estos motines".

Cuarta noche de protestas

Esto, sin embargo, no ha evitado que durante la pasada noche los manifestantes se enfrentaran a la policía por cuarta noche consecutiva, lanzando botellas, piedras y bengalas a los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos y pelotas de goma.

Las protestas callejeras comenzaron en Kenosha el domingo al anochecer después de que un policía disparara siete veces en la espalda al afroamericano Jacob Blake cuando se alejaba de los agentes, sin aparentemente representar una amenaza, y abría la puerta de un vehículo SUV donde estaban sus tres hijos menores de edad, en una escena que fue captada por las cámaras de los teléfonos móviles de testigos.

La familia de Blake ha indicado que el hombre, que permanece en estado grave en el hospital,podría quedar parapléjico. El padre de la víctima, que se llama también Jacob Blake, lamentó que la policía dispara "siete veces, siete veces, como que él no importaba". "Pero mí hijo sí importa", añadió. "Es un ser humano, y él importa".

Estos incidentes ocurren tres meses después de la muerte el 25 de mayo de George Floyd, un hombre de raza negra, asfixiado por un policía blanco, que presionó su rodilla contra su cuello durante 8 minutos y 46 segundos. La muerte de Floyd detonó protestas multitudinarias y disturbios violentos en ciudades de todo el país.