El episodio de calor extremo que España ha sufrido en la última semana ya ha llegado a su fin. Descienden las temperaturas, llegan las tormentas, el viento y fenómenos costeros que pondrán en situación de riesgo a una decena de provincias del Mediterráneo.

La tarde de este martes será tormentosa en el este de la Península y en la madrugada, en Baleares. También lloverá en el Cantábrico, aunque de cara al miércoles se irá debilitando.

En Cataluña las lluvias caen desde por la mañana y podrían dejar 120 litros por metro cuadrado en 24 h en el litoral de Barcelona y Tarragona. En la zona está activado el plan de inundaciones. Barcelona, Gerona, Lérida, Tarragona, Teruel, Castellón están en aviso amarillo por lluvias y en Valencia y Alicante, al aviso por lluvias se sumará el de tormentas.

Afortunadamente el mar no está "maduro", es decir, tan caliente como a finales de verano, aunque sí lo está más de lo habitual para las fechas. Aún así, en algunos puntos del Mediterráneo el agua se ha enfriado con respecto al fin de semana entre 2 ºC y 3 ºC. Por ejemplo, si el domingo la boya de Ibiza registró 24 ºC y este martes supera levemente 21 ºC. En el mismo periodo, en Tarragona la temperatura del agua del mar ha pasado de 24 ºC a 22 ºC. Ambos puntos deberían tener entre 17 ºC - 20 ºC según la media de mayo.

De cara a la tarde y noche de este martes, en el Pirineo de Huesca y Lleida la cota de nieve estará por encima de los 1.500 metros. El miércoles subirá bruscamente a más de 2.000 metros y cubrirá hasta 35 centímetros en cumbres. Esta cota y cantidad son muy poco habituales a finales de mayo.

Toda esta situación meteorológica estará salpicada por viento, que especialmente por la noche refrescará un ambiente que será mucho menos caluroso que días anteriores. En el Mediterráneo, las rachas podrían ser muy fuertes y vendrán acompañadas de olas de hasta tres metros.