Raúl y su mujer firmaron una hipoteca a tipo variable un 15 de febrero, solo una semana antes de la invasión rusa que hizo estallar toda la economía mundial. No fue una decisión a la ligera, pues habían hecho mil cálculos, incluida una previsible subida para saber hasta qué punto su economía podía resistir. Lo que no contaban es con la volatilidad de la situación actual que les ha llegado a robar el sueño, cuenta a laSexta. Después de seis años estable y en negativo, el Euríbor, principal indicador en el cálculo del tipo de interés en las hipotecas variables, comenzó a subir sin cese hasta volver a valores positivos, en los que se encuentra ahora.

Como a Raúl (que pide que ocultemos su nombre real), muchos hogares con préstamos hipotecarios a tipo variable van a ver encarecer sus cuotas mensuales, y en algunos casos puede llegar a comprometer la economía familiar, lo que hace recordar con temor a la crisis de 2008 y la dura etapa de los desahucios. Además, con la inflación en ascenso, la previsión es que sigan subiendo las hipotecas a partir de julio, cuando el Banco Central Europeo (BCE) ha abierto la puerta a subir los tipos de interés. ¿Pero cuánto? Los expertos llaman a la calma: esto no va a ser como la gran recesión de 2008.

Y argumentan varias razones. En primer lugar, porque en las familias tiene una mejor posición de partida “porque el empleo está manteniendo una senda favorable“, explica Leyre López, analista financiera de la Asociación Hipotecaria Española“ y tiene visos de seguir ese camino. Al comienzo de la crisis financiera la tasa de paro era inferior que el actual, pero el derrumbe económico provocó una pérdida de empleo brutal que alcanzó cerca del 27% de la población activa.

Además, apunta López, a pesar de que el Gobierno revisó a la baja las previsiones de crecimiento de la economía española por culpa del impacto de la guerra, "se espera en cualquier caso que haya un crecimiento".

Por otro lado, considera que los bancos han sido más prudentes que la época del 'boom' inmobiliario, y estos años atrás se ha medido mucho más la capacidad de endeudamiento de los hogares: "Se mira la estabilidad en el empleo, el sector en el que se trabaja y luego se requiere una aportación de fondos propios del que en el boom inmobiliario hacían la vista gorda". Estas exigencias tienen una contrapartida, y es que muchas familias se quedan fuera del acceso a la vivienda.

Por ello "no esperamos la situación que se vivió en 2008 ni que el endeudamiento llegue a los niveles de esos momentos".

Sí que es cierto, indudablemente, que va a producir un encarecimiento de las cuotas y que eso "va a tener cierto impacto sobre la capacidad adquisitivo de los hogares, más en un contexto de inflación elevada", apunta la analista.

Pero los índices de endeudamiento que ofrece el Banco de España sobre la época previa a la crisis financiera eran más altos que los actuales, como vemos en el gráfico siguiente. En diciembre de 2007 se necesitaban 9,3 años de media para pagar la vivienda, frente a los 8,3 de diciembre de 2021.

Otro indicador es el porcentaje de la renta destinado a la vivienda, el llamado esfuerzo teórico anual, el de mayor referencia para los bancos a la hora de conceder una hipoteca y que no debe superar el tercio. En la crisis económica fue creciendo hasta alcanzar cerca del 50%, pero desde el fin de la crisis se mantiene en ese tercio recomendado, lo que refleja también que las familias no van sobradas y que el endeudamiento está en el máximo posible para afrontar los pagos. De hecho, un análisis de CaixaBank Research estima que que la ratio de esfuerzo se incrementará alrededor de 3,2 puntos en dos años, por lo que podría ascender al 36,6% en el cuarto trimestre de 2023. Se trata de un aumento considerable, apunta el análisis, aunque la ratio se aleja aún de la gravedad alcanzada durante la crisis inmobiliaria.

La subida no será grande

El cálculo de cuánto está costando esta subida del Euríbor depende mucho de las condiciones contratadas, pero se calcula que supondrá un gasto extra de entre 160 y 333 euros al año para aquellas personas que tengan una hipoteca de tipo variable, el 75% de todas las existentes en España.

En cualquier caso, a pesar del anuncio del BCE lo que aventuran los expertos es que la subida de tipos no será muy elevada. El Euríbor suele adelantarse a los cambios del BCE, por eso se espera que la tendencia alcista actual "se estabilice", apunta López: "Más que nada porque no puede ahogar la recuperación económica" en la que se encuentra Europa en estos momentos tras la pandemia, añade.

También Gonzalo Bernardos, profesor de economía de la Universidad de Barcelona, duda de que haya una subida exagerada y aventura como máximo un Euríbor del 2,5-3% para 2024. Sobre el impacto de esta subida en la sociedad española, el economista, que insiste en que esta etapa con el Euríbor negativo ha sido "absolutamente inédita", considera que el conjunto de personas afectadas será mucho menor que en la crisis de 2008. En los últimos años se hipotecaron menos hogares que los que lo hicieron en la época previa a la crisis: "A quien le puede afectar mucho es a quien haya firmado una hipoteca variable el año pasado".

Ante esta situación, la recomendación del economista es cambiarse a tipo fijo, interés que no está sujeto a la inestabilidad del mercado.