Una conversación espontánea en la parte de atrás de un autobús acabó desembocando en la creación de una empresa milmillonaria. Wallbox, una 'start-up' española enfocada en crear cargadores para vehículos eléctricos, ha sobrepasado la barrera de los 1.000 millones de euros y se convierte así en la tercera 'unicornio' -empresa que sobrepasa el valor mencionado- nacional tras Glovo y Cabify.

Eduard Castañeda, responsable de producto y desarrollo de la empresa, además de cofundador, cuenta cómo empezó la actividad: "Nos sentamos atrás del autobús de camino a una boda y comenzamos a reflexionar sobre la electromovilidad. Nosotros ya habíamos trabajado con pilas de combustible, y ahí empezó todo".

Ese mismo lunes dejaron sus trabajos, impulsados por una idea revolucionaria: la de crear el mejor cargador de coches eléctricos. Para ello, apostaron por la diferenciación: "Nos centramos en la experiencia de uso y en dar la idea de que esa autosuficiencia se tenía que basar en la carga doméstica", explica Eduard.

Otro de sus puntos fuertes es la inteligencia de los aparatos: "Tener un cargador con una inteligencia programada te permite controlar en tiempo real y programar las cargas cuando la energía es más barata".

En seis años su crecimiento ha sido estratosférico: en los próximos mesescomenzarán a cotizar en la bolsa estadounidense (Wall Street), algo que les ilusiona. Sin embargo, tienen los pies en el suelo: "Lo vivimos con mucha alegría, pero todavía queda mucho recorrido para la empresa".

Wallbox ha sobrepasado la barrera de los 1.000 millones de euros y se convierte en la nueva empresa 'unicornio', algo que solo han hecho dos 'start-ups' españolas previamente: Glovo y Cabify. Jordi Laínz, director financiero de la compañía, afirma que "los unicornios no existen, pero en nuestro caso ha sido así. Eso significa que estamos haciendo las cosas bien y que trazamos el camino que creemos".

El siguiente plan de la compañía pasa por impulsar un cargador eléctrico para la carga pública y colocarlo en las calles.