Según consta en el Programa de Estabilidad 2017-2020, si a lo largo del ejercicio se viese "algún riesgo de desviación del objetivo" se adoptarían medidas ya comprometidas en el proyecto presupuestario remitido en diciembre a Europa, "en concreto los impuestos medioambientales y el impuesto sobre las bebidas azucaradas".


El documento también añade que estos cambios fiscales se están viendo en el marco de la reforma de la financiación territorial.
En este contexto, subrayan, "se valorará la posibilidad de activar estas reformas, si fuese necesario, para garantizar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria".


El Programa de Estabilidad, aprobado en el Consejo de Ministros y remitido a Bruselas, también se refiere al conjunto de medidas de lucha contra el fraude incluidas en el proyecto presupuestario de diciembre. Entre ellas está la reducción a 1.000 euros del tope para pagos en efectivo, frente a los 2.500 euros actuales.