Ya no es cosa del futuro. Los robots sustituyen progresivamente a los trabajadores y eso implica menos ingresos para la Seguridad Social. De ahí, la propuesta de UGT. "Que los beneficios que producen las nuevas tecnologías a costa de los puestos de trabajo se repartan", considera el secretario general de UGT, Pepe Álvarez.

El Foro de Davos prevé que hasta 2020 se destruyan más de cinco millones de puestos de trabajo por la robotización. Sergún la OCDE, España será el tercer país más afectado tras Austria y Alemania. Aquí está en peligro el 12% del empleo, el equivalente a dos millones de trabajadores. La idea de que los robots paguen impuestos no es nueva; en mayo, los progresistas la llevaron al Parlamento Europeo.

"Crear una personalidad jurídica específica para los robots, de modo que al menos los robots autónomos más complejos puedan ser considerados personas electrónicas con derechos y obligaciones específicos", reza el documento europeo.

Sin embargo, hay expertos que alertan de que, si esta medida se pone en marcha, las empresas pueden perder competitividad. "Penalizamos la introducción de máquinas y la competitividad", explica Jesús Barceló, profesor de Derecho del Trabajo en la Universidad de Barcelona.

También hay otros que están de acuerdo con que haya más fuentes de financiación para la Seguridad Social, pero no con el sujeto a gravar. "La idea diversifica la financiación, pero que no sólo pese sobre las tecnologías", apunta Raymond Torres, director de previsión y coyuntura de Funcas. Los trabajos más afectados por la robotización serán los administrativos, los manuales y los más repetitivos.