Estos Reyes nos comeremos 30 millones de roscones y aquí les contamos las reglas para escoger el más saludable.

Hay grandes diferencias entre el artesanal y el industrial. Estos últimos suelen sustituir la tradicional mantequilla de la masa por aceite de palma. Así que ojo con lo que compran.

No todos los roscones son iguales. Para un buen roscón la primera lección es que tiene que hacerse con mantequilla sin aceite de girasol, ni coco, ni palma.

Muy importante fijarse en el etiquetado nutricional, ya que deberían tener menos calorías que un croissant o una ensaimada.

Si optan por un roscón normal, sin nata, hablamos de un 12% de grasas, mientras que si eligen uno con nata, las calorías suben al 20%.

"Si se se rellena de nata no tiene que tener los mix vegetales y sin texturizantes", comenta Charo Pérez, responsable de alimentación del Corte Inglés.

Las diferencias de precio son importante para que tengan una referencia: un roscón con nata en un supermercado bajaría de los 15 euros el kilo, mientras que en una pastelería oscilaría entre 40 y 60 euros.

El secreto de un buen roscón, según el experto pastelero, José Fernández, de la pastelerías Nunos, una de las más icónicas de Madrid, son: la harina de fuerza, huevos, azúcar, mantequilla, sal y luego aromas frescos, sin ningún químico añadido.

Después, con la masa preparada es el momento de meter la sorpresa y dar la forma al roscón.

Y si este año quieren arriesgar opciones creativas no faltan.