"Marca SÍ o estás acabado". Así de tajante fue el último correo que el equipo de Elon Musk envió a sus trabajadores de Twitter el pasado miércoles. Les daba apenas 36 horas, según The Washington Post, que ha asegurado tener acceso al mail; para tomar una decisión.

El resultado parece no haberle salido muy bien. Medios estadounidenses ya hablan de cientos de empleados que han dicho voluntariamente adiós a sus años en la red social. Algunos incluso, después de llevar más de nueve años trabajando. "Ingenieros legendarios", según los han calificado trabajadores de la propia compañía en conversaciones con Verge, que dejan a la plataforma en un serio riesgo de colapso.

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El polémico mail. Uno más, dentro de los muchos que ha enviado Elon Musk a su plantilla desde que compró Twitter. En él, les ha pedido que sean "extremadamente duros" de ahora en adelante. "Esto significará trabajar muchas horas a gran intensidad", dice el correo, y que "solo el desempeño excepcional constituirá una calificación aprobada". Para construir "el gran avance en Twitter 2.0", les ha pedido clicar en un formulario de Google si dicen sí a la propuesta. Si no respondían antes de las 5 de la tarde (horario de la costa este) del jueves, se consideraría que no querían seguir trabajando en la plataforma y recibirían tres meses de indemnización por despido.

La respuesta. Cientos de empleados han dejado la empresa en las últimas horas. Algunos incluso, después de años trabajando. Esto ha dejado en serio riesgo a la compañía, según Javier Campos, editor de XATAKA, porque "muchos de los equipos críticos han dimitido".

Esto no significa que Twitter vaya a desaparecer mañana. Entre esos "ingenieros legendarios", se encuentran trabajadores capaces de arreglar pequeños fallos que pueda sufrir la red social. Campos se ha preguntado "quién va a arreglarlos", porque "cada fallo, por pequeño que sea, si no se arregla, irá a más".

Pero... Twitter advirtió ayer a todos sus empleados que sus oficinas cerrarían con efecto inmediato durante una semana (hasta el 21 de noviembre). Sin detalles. Aunque, según la editora del medio Platformer, se debe a que su equipo está "aterrorizado con que sus empleados traten de sabotear la compañía". Es lo que ha pasado con sus oficinas en San Francisco, que ayer anochecieron con imágenes como esta:

¿Por qué está haciendo esto? Es la pregunta del millón. Para Pastor, quiere "recortar gastos y hacerla rentable". Sigue la misma política que otros gigantes tecnológicos. Atajar la sobrecontratación con despidos. Su problema, ha asegurado Pastor, han sido las "formas". Ha mantenido una comunicación mala y escasa con la plantilla, lo que ha extendido "una cierta alarma y pesimismo" entre sus trabajadores.

¿Y ahora qué? Para Campos, la palabra que sobrevuela la compañía es "incertidumbre". Pero ha recalcado que puede que haya una estrategia de empresa detrás. La teoría de la que más analistas hablan es la de "revolucionar la empresa para introducir cambios lo más rápido posible", ha explicado Campos. Una táctica arriesgada para compañías apalancadas y gigantes empresariales donde la evolución es más complicada. Sin embargo, ha sentenciado, más que lograr cambios revolucionarios, Musk solo está "agitando el avispero".

Más frentes abiertos. Elon Musk también tiene una investigación pendiente con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, según sus siglas en inglés). En una carta enviada por siete senadores demócratas al organismo, ponen en duda la seguridad y privacidad de los usuarios de Twitter, tras los cambios producidos en sus normas desde que el filántropo tomó el control de la compañía. Cambios que, por cierto, provocaron la dimisión del equipo de privacidad de Twitter.

Una historia de amor odio... entre Twitter y Elon Musk, que se consumó el pasado 28 de octubre, tras varios meses de idas y venidas sobre si el filántropo millonario se haría o no con la red social y 44 mil millones de dólares. Desde entonces...

  • Elon Musk ha hecho la empresa privada, eliminando las acciones de la empresa de las manos de accionistas públicos. Esto le ha dado ciertas ventajas, como no tener que ofrecer datos financieros trimestrales de una compañía en pérdidas. Las empresas privadas, además, están sujetas a un menor escrutinio regulatorio.
  • Ha despedido a la mitad de sus 7.500 trabajadores, de prácticamente todos los departamentos de la empresa, incluyendo los de ingeniería y aprendizaje automático, los equipos que gestionan la moderación del contenido y los departamentos de ventas y publicidad. No sin falta de ética, ha llegado a echar a críticos con su gestión directamente a través de la plataforma.
  • Ha planteado la creación de un Consejo de Moderación de Contenido para decidir qué tipo de publicaciones mantener y cuáles eliminar. Una llamada a la "libertad de expresión", tal y como lo indicó él mismo en la red social, que ha provocado que cientos de anunciantes dejen de invertir en aparecer en la plataforma, para no publicitarse junto a contenido que califican de "problemático".
  • Ha implantado Twitter Blue, una suscripción de pago de 7,99 dólares al mes, para obtener el famoso tic azul junto al nombre de usuario. Una identificación que antes se establecía para aquellas cuentas oficiales. Una medida muy contradicha y que ha generado pérdidas de millones de dólares en muchas empresas, después de que cuentas falsas, haciéndose pasar por estas compañías, pagasen por el tic azul y tuiteasen medidas controvertidas para sus accionistas. Actualmente, Twitter Blue no funciona en la red social.

Y mientras tanto... a Elon Musk parece importarle poco los baches por los que está atravesando su recién adquirida empresa. Su única aportación a la dimisión masiva de trabajadores, como a otras muchas polémicas que le han rodeado tras la compra, ha sido un tuit. Hoy, #RIPTwitter ha sido de los hashtags más utilizados en la red social.