Los trabajadores del Centro de Transfusiones de Madrid llevan encerrados desde el lunes en el mismo. Deli Edreira, de la asociación de Trabajadores del Centro de Transfusiones, cuenta porqué lo hacen: “Queremos defender que las donaciones sean un 100% públicas”.

Hasta ahora, las donaciones a pie de calle, se repartían entre las unidades del Centro de Transfusión y Cruz Roja pero según un nuevo convenio de la Comunidad de Madrid, a partir de 1 de marzo, sólo la ONG podrá recoger sangre en la calle.

Fernando Prado, subdirector del departamento de Salud de Cruz Roja comenta cómo va a cambiar su labor: “Dejaremos nuestra tarea de laboratorio y distribución en el centro comunitario y nos dedicaremos a la promoción de la donación de sangre y a la extracción de sangre en nuestra unidades móviles”.

La Consejería de Sanidad dice que era necesario centralizar el servicio para reducir costes, pero los trabajadores sanitarios denuncian una nueva privatización sanitaria: “No entendemos porque se lo tenemos que dar a una entidad privada por muchos años que lleve, nosotros también llevamos muchos años” afirma María Viedma, una de las trabajadoras.

Cruz Roja cobrará 67 euros por cada bolsa que entregue. Actualmente cobra unos 120 euros, que incluyen los costes de laboratorio. Fernando Prado explica que “el coste es para el mantenimiento del servicio, en nuestro país no puede haber ánimo de lucro con este servicio”.

Temen que esto haga que prime la cantidad y no la calidad. “Yo lo veo como una empresa privada, cuando una empresa privada trabaja por objetivos, cuantas más bolsas de sangre, más dinero va a ganar” comenta Miriam Enhebral, otra trabajadora del centro.

Los 220 trabajadores del centro de transfusiones han conseguido parar los 130 despidos previstos, pero seguirán encerrados hasta que consigan que las donaciones de sangre en Madrid sean 100% públicas.