Escena pocas veces vivida antes en el mundo del tenis. No por lo que pasó, sino por para quién se pidió. Y es que la rumana Sorana Cirstea, número 72 del ranking de la WTA, hizo algo que sorprendió a propios y extraños en los cuartos de final del Grampians Trophy. En uno de los descansos solicitó un 'warning'... ¡para su propio entrenado!

Fue entonces cuando se dirigió a la juez de silla con algo ante lo que no daba crédito, e incluso tuvo que explicarla que, de atender a su petición, ella sería la perjudicada.

Pero Cirstea estaba como para escuchar, pues su entrenador se tiró todo el descanso dando diversas instrucciones y corrigiendo sus errores. "¡Cállate, cállate!", se escuchó que decía desde la silla.

"¿Puedes darle un 'warning'? No para de hablar, le dije ya hasta diez veces que se callase", comentó Cirstea a la juez de silla.

 

Tras cesar en su empeño y escuchar las explicaciones de la juez de silla, finalmente dicha petición tan inquietante quedó en nada.

Cirstea perdió ante Ann Li por 6-3 y 6-1, y en el Open de Australia jugará en su debut contra Patricia Tig.