El mundo quedó consternado hace unos días después de que, a pesar de las múltiples acciones de entidades sociales para los derechos humanos por evitarlo, el Gobierno de Irán no revocase la pena de muerte que pesaba sobre Navid Afkari.

El luchador iraní fue condenado en octubre de 2019 a la horca después de que se le acusase del asesinato del agente de seguridad del departamento de agua y alcantarillado del gobierno iraní, Hasan Turkman, en las protestas que tuvieron lugar en Shiraz en agosto de 2018 por la mala situación del país.

Navid Afkari aseguró que había sufrido torturas durante su estancia en prisión, sin embargo, en abril de 2020, la Sección 32 de la Corte Suprema de Irán confirmó la sentencia y el tribunal desestimó la acusación de tortura dado que el acusado había declarado lo contrario ante un abogado.

Antes, había salido a la luz una carta en la que el luchador reconocía haber sido torturado para confesar el asesinato del agente de seguridad, detallando toda la serie de torturas a las que le sometieron: golpes, patadas, intentos de asfixia...

Finalmente, por desgracia, Navid Afkari fue ejecutado en la horca de la prisión de Adel Abad en Shiraz, lugar en el que llevaba desde 2018. Días más tarde de su muerte, se ha revelado el último mensaje, en forma de audio, del luchador antes de morir.

Mensaje íntegro de Navid Afkari:

Estaba a punto de cumplir los 25 años con los bolsillos vacíos y me vi obligado a dejar de lado la lucha libre para ayudar a mantener a mi familia. En la familia en la que crecí, aprendí desde la infancia que el honor y la dignidad de un ser querido como mi madre, tiene prioridad sobre todos mis deseos y aspiraciones personales.

Siempre nos enseñaron a sacrificarnos por nuestros seres queridos, así que conseguí un trabajo y después de seis o siete meses trabajando como obrero, fui arrestado, en septiembre del 2018, y ahora estoy en el corredor de la muerte.

Quiero que todo el mundo sepa que desde que yo era un niño solo deseaba hacer feliz a mi madre con logros internacionales en la lucha libre. ¿Pero qué podía hacer? La fuerza de la rueda del tiempo superó el sudor que derramé en la lucha e hizo llorar a mi madre.

Pero ahora soy feliz porque la misma rueda del tiempo ha vuelto a girar y he aprendido los verdaderos ideales de la humanidad gracias a vosotros, las personas únicas. Estos ideales son mucho más valiosos y superiores para mí que los campeonatos deportivos internacionales de lucha.

Durante los años que luché nunca me enfrenté a un oponente que jugara sucio porque la lucha deportiva es un deporte de honor. Pero desde hace dos años mi familia y yo nos estamos enfrentando al adversario más cobarde de la historia de la humanidad: la injusticia. Y sin duda, si no podemos contar con vuestro apoyo y vuestra ayuda, todos fallaremos.