La polémica se hace aún más grande en el deporte femenino. Ciertos deportes, mayoritariamente de playa, recogen en su normativa una indumentaria especifica que para muchas deportistas les supone sentirse "innecesariamente sexualizadas".

Así se expresan las jugadoras de balonmano playa noruegas, quienes antes de empezar el Europeo disputado en Bulgaria, conjuntamente con la federación de su país se quejaron de la obligación de competir con bikini.

 

La Federación Europea de Balonmano (EHF) dejó claro desde un primer momento que se mantendrían firmes en la decisión, aplicando multas en caso de infringir la norma, pero antes de que lo hicieran aceptando pagar 5.000 euros por persona que no llevara bikini, las amenazas se convirtieron en una posible exclusión del torneo.

"Justo antes del primer partido nos advirtieron de que seríamos descalificadas, así que nos vimos forzadas a jugar con bikini", explicó Katinka Haltvik, capitana del equipo.

Suecia, Francia y Dinamarca han puesto de manifiesto que se van a solidarizar en una carta que enviará Noruega como queja por los hechos.

En lo deportivo, las noruegas han firmado un gran campeonato, llegando a la final de consolación en la que perdieron ante España, pero en la que jugaron con pantalón, como muestra de descontento y ya sin el riesgo de ser descalificadas.