Día triste para el deporte en su conjunto. Dick Hoyt, un ejemplo para todos y el verdadero 'padre coraje', ha muerto a los 80 años tras no poder superar los graves problemas de salud que venía arrastrando desde hace tiempo.

Su historia de la mano de su hijo, Rick, ya es leyenda. Juntos completaron más de 1.000 carreras, corrieron 32 maratones de Boston y atravesaron Estados Unidos de punta a punta (6.000 kilómetros) en bicicleta.

Héroes de la Ironman y el triatlón, corrieron juntos por primera vez en 1977. "La primera vez que participamos en una carrera, Rick me dijo que había sentido que su discapacidad desaparecía. Fue un mensaje muy poderoso para mi", explicó en una entrevista Dick.

Rick nació con tetraplejia y parálisis cerebral, pero eso no le imposibilitó cumplir sus sueños: "La vida sigue para alguien con una discapacidad, se puede tener una vida productiva".

"Mi padre es mis manos y mis pies, el aire bajo mis alas", comentaba el hijo de Hoyt. Descansa en paz, héroe.