Es un tiro inverosímil, desde una distancia nunca antes registrada, en la última jugada del partido para dar la victoria a su equipo en campo contrario. Un récord que tiene triple alegría y que es obra de Justin Tucker.

Fueron 66 yardas, lo que vienen a ser 60 metros, la distancia que recorrió el balón desde su impactó con el pie hasta que rebotó en el larguero, rotó en el aire y acabó en gol de campo.

Con esos tres puntos, los Baltimore Ravens superaban a los Detroit Lions por 19-17, quienes iban por delante en el marcador con el tiempo ya acabado y casi ya convencidos de llevarse la victoria. De hecho, la reacción de los aficionados locales da a entender la magnitud de tal conversión.

 

No solo perdían el partido en la última ocasión, sino que las probabilidades de que aquello sucediera eran aparentemente nulas, ya que nunca se había conseguido un tanto desde tan lejos en la NFL. El récord estaba en 64 yardas, regitrado en 2013 por Matt Pratter, y ahora el pateador de los Ravens, considerado uno de los mejores de la liga, se convierte en el nuevo heredero.

Un lanzamiento que no es casualidad, ya que durante el calentamiento previo a ese mismo encuentro Tucker fue capaz de introducir el balón entre palos desde las 60 yardas. Eso sí, sin la presión de tener una defensa enfrente que pudiera bloquear el tiro ni la de ser el héroe o villano.

 

"Me pongo más nervioso tras el hecho de pensar que podía no haber ido en la dirección que quería que fuera. Así que, sí, sólo la chuté", dijo Tucker.

"Desde el momento en el que la pelota salió de mi pie, sabía que iba a ver una oportunidad, pero me había quedado corto en el calentamiento desde la línea de 65 en ambas direcciones. Por alguna razón, encontramos una yarda y media extra que no tenía tres horas antes, y estoy agradecido por ello", continuó.

Aunque no solo debería estar agradecido a sus dotes, ya que el arbitraje fue clave en que pudiera realizar el hito. En la jugada previa, el reloj de la realización marcaba el final del partido, pero los árbitros del encuentro decidieron que quedaban tres segundos para esa última jugada.