Marc Márquez tiene al menos un motivo para sonreír después de los test de Sepang. Tras unas pruebas en las que Honda sigue sin darle la moto que necesita para pelear por el Mundial de MotoGP, el de Cervera, pentacampeón del mundo de la categoría reina del motociclismo, ha hablado sobre cómo se encuentra físicamente.

Y lo cierto es que está en unas óptimas condiciones. Por fin, Marc puede decir que el brazo, eso que le ha tenido en jaque desde hace años y que le ha hecho pasar hasta en cuatro ocasiones por el quirófano, ya no es una limitación.

Ya no es nada, tal y como dijo después de bajarse de la moto tras el último día de los test de Sepang.

"Ahora puedo decidir cuándo ir deprisa y cuándo ir lento. Esto el año pasado era imposible", admite Márquez.

Marc, además, sabe que esto les puede ayudar a la hora de desarrollar la moto y de ser candidatos a todo en el futuro: "Ahora puedo ser más preciso en mis comentarios".

"Estoy más contento con mi físico que con la moto. Cuerpo solo hay uno, pero motos...", sentencia.

La próxima cita será en Portimao, lugar de los próximos test de motociclismo. Ahí podrá seguir Márquez con las pruebas, y ya avisa que puede ser que Honda vaya "con otras cuatro motos".