Romain Grosjean ha vuelto a tener un nuevo susto. El piloto francés, que corre en la IndyCar, tuvo que salir de su coche después de que el motor de éste comenzara a arder. Por suerte esta vez el galo pudo salir ileso y de inmediato del monoplaza. Un monoplaza con el que corría el Gran Premio de Detroit con el equipo Dale Coyne Racing.

Tras salir rápidamente del vehículo, Grosjean se dirigió a los comisarios que estaban en la zona del accidente para pedir desesperadamente un extintor con el que pudiera apagar el fuego. Un fuego que nada tuvo que ver con el fatídico Gran Premio de Baréin de 2020.

 

Y es que atrás queda el brutal accidente de Grosjean en su última carrera en la Fórmula 1. El por aquel entonces piloto de Haas sufrió un grave impacto contra las protecciones a gran velocidad en el trazado de Sakhir.

El golpe a más de 200 km/h provocó una tremenda explosión en el Haas, que se partió en dos y comenzó a arder con el francés dentro. El galo, tras minutos de angustia entre las llamas, logró salir milagrosamente del monoplaza y solo tuvo una grave quemadura en su mano izquierda.