Si en Montmeló fue Red Bull el equipo que dio la sorpresa con un diseño 'made in Adrian Newey' que sorprendió al paddock, en Sakhir ha sido Mercedes quien ha dado la campanada.

Su W13 prácticamente carece de pontones gracias a un inédito sistema de refrigeración en la parte superior del monoplaza, lo que ya ha despertado diversas llamadas a la puerta de la FIA en busca de explicaciones.

Christian Horner, jefe de Red Bull, afirmó que "hay algunas partes que no son legales", mientras que Ross Brawn, director general de la F1, no descarta que pueda ser rechazado.

"No hay duda de que el concepto de Mercedes es algo que no habíamos previsto. Es una interpretación muy extrema del reglamento e inevitablemente va a haber mucho debate", ha explicado al respecto.

Max Verstappen, por su parte, ha querido desmarcarse del debate tirando un 'vacile' a la escudería rival: "No sé si el W13 es legal, pero es bastante feo, ¿no?. No tiene buena pinta, ¡incluso el color!".

Paralelamente, el vigente campeón asegura no estar "preocupado": "Solo podemos centrarnos en nosotros mismos. Dije esto muchas veces el año pasado y tenemos que hacerlo de nuevo este año, incluso aunque los coches parezcan un poco diferentes. Hay muchas cosas desconocidas sobre las que necesitamos aprender, así que no estoy preocupado en absoluto".