La lucha por el Mundial está al rojo vivo y las siguientes paradas del campeonato de Fórmula 1 serán en Monza y Sochi, dos circuitos en los que predominan las rectas largas y los sectores de potencia, algo que en estos últimos años ha sido el fuerte de todos los monoplazas fabricados por Mercedes.

En contraposición, Red Bull siempre ha adoptado una línea más basada en el equilibrio de la aerodinámica, triunfando en circuitos en los que hay mucha más concentración de curvas seguidas. Por ello, desde la escudería austriaca se prevé que no vayan a tener mejores resultados que las flechas plateadas en estos dos próximos fines de semana de carreras.

"Su coche y su motor siempre han sido muy fuertes en estos dos lugares, y han sido lugares en los que nosotros hemos sido más débiles", comenta Christian Horner. "Los dos próximos fines de semana tenemos que intentar limitar los daños y sacar del coche todo lo que podamos".

 

Max Verstappen, quien lucha con Lewis Hamilton por el título, también está en la misma línea que su jefe de equipo: "No sé si seremos capaces de luchar contra Mercedes este fin de semana. Hemos hecho nuestro trabajo y esperamos ser competitivos en Monza. Eso sí, no creo que todo sea igual que en Zandvoort".

Y es que el GP de Italia no le trae muy buenos recuerdos al neerlandés, quien la temporada pasada tuvo que retirar su coche cuando rodaba fuera de los puntos y estancado en el pelotón después de un fin de semana para olvidar.

"No estoy seguro de que haya muchos adelantamientos en este circuito. El año pasado en la carrera nos quedamos atascados en un tren de DRS. Espero no tener que adelantar mucho esta vez", confirma Max, aunque lo normal es que este año esté muy por encima del resto de la parrilla, excepto Mercedes.

Horner tiene una conclusión y no es otra que, aunque tengan que sufrir ahora, pronto todo se igualará: "Así que esperamos que ellos tengan ventaja en las dos próximas carreras. Pero a partir de ahí, todo debería ser muy parejo, o eso espero".