Carlos Sainz ha mandado un gran aviso tanto a Charles Leclerc como a Ferrari como a la propia Fórmula 1, si es que alguien duda de su gran talento al volante de un Fórmula 1. El madrileño ha terminado octavo en la clasificación de Baréin, pero mucho mejor podía haber quedado de no fallar en la Q3... y mucho peor si en Q1 no hubiera podido arrancar el coche.

Porque, de repente, se le quedó completamente clavado el monoplaza en el sector 2 de la pista de Sakhir. Sin motivo aparente, su Ferrari dijo, por suerte, 'hasta luego', pues fue capaz de volver a ponerlo en marcha.

"¡El motor se ha parado, no sé por qué!", dijo Carlos Sainz por la radio a su equipo mientras en el volante se veía cómo su unidad de potencia aparecía como apagada... y mientras él hacía lo posible para volver a poner la máquina en marcha.

Luego, el madrileño trató de encontrar la razón por la que eso sucedió: "Quizá alguna vibración..."

Una provocada tras pisar un piano, uno de los muchos que hay en Sakhir, pero que afortunadamente para todos no hizo que Carlos Sainz se quedase en tierra en plena Q1. Pasó por los pelos, pero pasó tras poder arrancar el coche.

En Q2, exhibición, con goma blanda batiendo a Charles Leclerc por, ojo, una milésima. Sí, cierto es que otros fueron con neumático medio, pero Carlos fue primero en una sesión clasificatoria.

Solo un error en el primer sector de la Q3 evitó ver a Sainz más que posiblemente por delante de Leclerc en la clasificación de Baréin.

Sin embargo, Carlos es más de domingos que de sábados, y el martillo del madrileño en cada vuelta dará que hablar. Octavo sale, justo por delante de Fernando Alonso.

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