Romain Grosjean volvió a nacer en el GP de Baréin 2020. Y no, cada vez más deja de ser una exageración decir eso. El francés de Haas estuvo muy cerca de morir, y por si las imágenes no fueran suficientes para pensar así ahora la FIA ha sacado a la luz su investigación por el accidente en el que su coche acabó partido en dos.

Han pasado cuatro meses para poder leer este informe de la Federación, y sin duda alguna es un milagro que no pasara algo más. Según concluye la FIA, Grosjean perdió el coche a 241 kilómetros por hora y la fuerza del impacto fue de 67G.

Ello produjo que el Haas se partiera en dos tras golpear, a 192 kilómetros hora, contra las protecciones de la pista y que además se prendiera fuego.

Además, la FIA destacó el toque con Kvyat en la tercera curva, a la par que el halo. Este elemento hizo que la barrera protectora que rodea Sakhir cediera y se evitasen males mayores.

Tras el impacto, en el que el coche se partió en dos, el tanque de combustible se rompió y la gasolina fue liberada provocando el incendio en el Haas.

En cuanto a la reacción de comisarios y del servicio médico, la bandera rojo se mostró 5,5 segundos tras el golpe y el coche de asistencia estaba allí en 11 segundos.

Romain Grosjean pudo salir por su propio pie a los 27 segundos del accidente, con graves quemaduras en sus manos. Un mal menor para lo que pudo haber sucedido.

Ahora, el francés probará suerte en la Indycar, tras terminar este año su contrato con Haas.

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