Qué cerca estuvo Fernando Alonso de volver a subirse a un podio de Fórmula 1. Estuvo muy, muy cerca de hacerlo en Rusia. Cerquísima. Tan cerca que a falta de tres vueltas era tercero. Pero apareció la lluvia. Tuvo que aparecer el agua. Tuvo que caer con intensidad en Sochi para hacer que el sueño del bicampeón del mundo de Alpine se apagase por completo.

Porque lo tocó con los dedos. Lo tenía. Lo tenía además por méritos propios. Porque lo hizo todo bien... salvo guardar la ropa. Salvo conformarse. Salvo saber que tocaba entrar en boxes para poner neumáticos de lluvia. Quería el podio, y sabía que debía hacer algo diferente.

Lo hizo desde el comienzo de la carrera, pues fue de los pocos que puso duros de salida. Sí, el comienzo fue lo que fue, pero con el paso de las vueltas ese coche tenía ritmo. Y lo demostró parando a Verstappen. Y lo corroboró cuando puso medios en la segunda parte de la prueba.

Festival de adelantamientos de Alonso

Con ellos no es que tuviera a raya a Max, sino que le adelantó en pista. En recta. Y luego se 'ventiló' a Daniel Ricciardo y a Carlos Sainz. Quedaba Pérez, tercero, para alcanzar el podio... y adelantó al azteca. Pero la lluvia llegó con fuerza.

Estaba con medios en unas condiciones que hacían cada vez más inviable conducir. Norris, por fuera, perdió la victoria; Leclec casi se da contra el muro. Alonso se mantuvo como pudo en el asfalto, pero tuvo que entrar en boxes.

En ese momento era tercero. Al volver a pista, octavo. Adelantó a dos coches en pista y terminó sexto.

Alonso sexto; Sainz tercero

Locura, tremenda locura en Sochi. Feliz locura para Carlos Sainz, que terminó en el podio junto a Lewis Hamilton y Max Verstappen.

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