Ferrari lo ha dicho. "Libertad para luchar" entre Carlos Sainz y Charles Leclerc. Una "libertad" que comenzó a verse en Austria, al menos durante un par de vueltas. Un par de vueltas de máxima tensión en el sprint sobre el asfalto del Red Bull Ring que casi le sale muy cara al equipo italiano.

Porque entre Leclerc y Sainz sumaron, respectivamente, siete y seis puntos. En total, 13 unidades para los de Maranello que bien saben y sientan en un Mundial al que aún le quedan muchos capítulos. Sin embargo, el botín pudo ser, directamente, cero.

Todo comenzó en la salida. Carlos Sainz salió como un cohete y le metió el coche a Leclerc. Le superó sin demasiada dificultad. En ese momento, Carlos puso rumbo a la primera plaza de Max Verstappen. El neerlandés le cerró la puerta, y el monegasco recuperó la posición.

"Libertad", pero...

No se despegó demasiado el madrileño de su compañero. Al rato, ya estaban peleando. Ya estaban luchando, con "libertad", por la segunda plaza de carrera. Por sumar un punto más que el otro y por salir el domingo en primera línea.

Esa pelea pudo acabar mal. Muy mal. Sainz tenía más ritmo, a saber si gracias al DRS, y le tiró el coche a Leclerc en varias zonas de la pista. Tras varios intentos, de repente, empezó a bajar la intensidad.

Posiblemente por la aparición de una radio. Una en la que se le pidió calma. Él, no obstante, dice que sobrecalentó los neumáticos. Que perdió la opción. Que fue una decisión suya. Fuese lo que fuese, la tensión en Ferrari va 'in crescendo' tras el pasado GP de Gran Bretaña.

Tras, casualidades, la primera pole y la primera victoria de Carlos Sainz en la Fórmula 1. Tras ver Leclerc cómo su compañero le dejaba sin triunfo y se rebelaba con el ya mítico 'stop inventing'.

Los dos, contra Verstappen

Ahora, en Austria, de nuevo los dos juntos. Segundo y tercero. Ambos, hablando de trabajar en equipo para derrotar a Verstappen. A saber si al final, si quien le derrota es Sainz, vuelve a haber 'ruido' en Ferrari.