Si Carlos Sainz ha tenido un pésimo fin de semana en Australia, el de Fernando Alonso no ha sido para menos. Todo empezó en clasificación, cuando teniendo mejor tiempo que Charles Leclerc y Max Verstappen tras haber pulverizado el segundo sector, un fallo hidráulico no le permitió bajar de cuarta marcha y se estampó contra el muro de la curva 11 de Albert Park.

El bicampeón del mundo se tuvo que contentar con la décima plaza cuando iba camino de la pole, quedando su decepción y frustración plasmadas en las declaraciones posclasificación.

Pues bien, ya en carrera este domingo, la suerte le ha vuelto a ser esquiva a Fernando. A pesar de superar a Carlos Sainz en la salida, su carrera iba hipotecada a su estrategia de neumático duro.

Con una parada tardía prevista, el 'safety car' entró tras un accidente de Sebastian Vettel, pero todavía era demasiado pronto y Alonso decidió seguir en pista.

El compuesto duro aguantaba, pero con el paso de las vueltas cada vez era más fácil de superar. Con el abandono de Max Verstappen y el coche de seguridad virtual, el asturiano entró a boxes y esa fue su condena.

Al volver a pista, un tren de coches le impidió avanzar y apenas mantuvo un par de disputas con Mick Schumacher, que terminó además perdiendo.

Último en Melbourne desde la 17º posición y a pensar ya en Imola tras un fin de semana para olvidar en Australia. El Alpine A522 es rápido y potente, pero le falta fiabilidad. Veremos en el GP de Emilia Romaña.