Como si de la Segunda Guerra Mundial se tratara. Mick Schumacher y Nikita Mazepin, uno entre las potencias del eje y el otro en el bando aliado, continúan en batalla con un nuevo episodio en el territorio neutro del circuito de Zandvoort.

Es una lucha que tiene origen varios meses atrás y que en las últimas horas está cogiendo aún más fuerza. Previo a la carrera ya hubo declaraciones que dejaban entrever la rivalidad, por no llamarla hostilidad, que hay actualmente entre compañeros. En la calificación del sábado, el ruso lanzó una bomba al alemán acusándole de haberle torpedeado la vuelta, y guardándose la revancha para la siguiente contienda.

Pasando de sábado a domingo, en las primeras vueltas del Gran Premio de los Países Bajos, ambos pilotos luchaban por la decimoséptima posición. Nikita estaba por delante al paso por la parabólica de la curva 14, antes de llegar a meta, y Mick, que llevaba mejores armas que las del soviético -neumático blando para el '47' contra el medio para el '9'-, vio la oportunidad de rebasar al otro Haas.

Venía con más velocidad ya al inicio de la recta, así que parecía inminente la capitulación de Mazepin, pero cuando parecía que Schumacher lo tenía todo hecho para llevarse la victoria parcial del enfrentamiento, el ruso desplegó una maniobra de defensa muy agresiva, arrinconando y forzando a su rival contra el muro.

 

Mick no llegó a meterse en la entrada a boxes de milagro, evitando colisionar con Nikita. Sin embargo, la primera línea de carga -es decir, su alerón delantero- salió dañada del combate y necesitó retirarse a boxes para reemplazarlo.

Dentro del equipo, el director de Haas, Gunther Steiner, no sabe hacia que lado posicionarse. Ya ha hablado con las dos partes y según su opinión "no hay una a la cual culpar en esto".

Por una parte, defender a Mazepin sería ponerse en contra del hijo de una de las mayores leyendas de la Fórmula 1; por otra, aliarse con Schumacher podría cabrear al padre de Nikita, quien pone el dinero para mantener a la escudería a flote en el Gran Circo.

"El plan es reunirnos antes de Monza y ver qué tenemos que hacer para evitar estas situaciones en el futuro, porque no ayuda a nadie. He intentado explicarlo y trabajaremos en ello hasta que los solucionemos", dijo Steiner.

Habrá que ver si es capaz de ponerse en modo pacificador y acabar con el conflicto bélico en el que se ha convertido, aunque todo hace pensar que los pilotos no perdonan y están preparados para el siguiente encontronazo, esta vez en tierras italianas.