Carlos Sainz volvió a subirse a un podio de Fórmula 1. El madrileño, piloto de Ferrari, repite cajón en Arabia Saudita tras el cosechado en Bahrein. Fue tercero, tras su compañero de equipo Charles Leclerc y por delante de Sergio Pérez, pole. Todo, por una acción en la que mostró personalidad.

Fue en la primera y a la postre última parada en boxes que hizo. Aprovechando el 'safety car' por el accidente de Latifi, Carlos entró a cambiar neumáticos justo tras Leclerc y con Verstappen presionando su llegada a boxes. La parada, perfecta de Ferrari, lanzó a Sainz al asfalto para intentar superar a Sergio Pérez.

No pudo ser, al menos en un primer momento. Sainz salió a pista, y convencido estaba de haber pasado por la línea de SC por delante de Pérez. Quizá metros, quizá centímetros, pero estaba convencido.

"Estaba delante. Es fácil de ver. Tiene que devolverme la posición antes de la resalida", dijo por radio a Ferrari.

El equipo captó el mensaje, e inmediatamente se pusieron en contacto con los que manejan el cotarro. La decisión, eso sí, se hizo esperar.

Porque sí, Sainz pasó por delante de 'Checo' y debía ser tercero. No fue en la relanzada, donde empezó cuarto, pero en Red Bull se apresuraron a avisar al azteca para evitar problemas.

"Tenemos que devolver la posición a Sainz", contaron al mexicano por radio. Pérez hizo caso y, en cuanto pudo, dejó pasar a Sainz.

Carlos mantuvo la tercera plaza a pesar de que no fue fácil mantener tras él a 'Checo', con un coche con mayor velocidad en rectas. Lo logró, e incluso vivió plácido la última vuelta en Jeddah.

Desde ahí observó en la distancia y con atención el duelo que delante tenían Leclerc y Verstapen. Max ganó la batalla, y Sainz sabe que aún le quedan esas décimas para estar por delante de Charles en clasificación y en carrera.