Alpine ha mostrado su versión 'Libres' en Baréin y no la de 'clasificación' que se vio con Fernando Alonso al volante. El monoplaza francés es una de las notas negativas de la primera carrera del Mundial, con un estreno flojo, lento, sin ritmo y, además, con problemas de fiabilidad.

Mucho trabajo tienen por delante de cara a la próxima prueba de F1, que se disputará en Imola en el Gran Premio de, ojo al nombre, Del Made In Italy E Dell'emilia Romagna. Si es igual que en Sakhir se viene un duro 2021.

Porque a pesar del buen comienzo de Fernando, adelantando a Sainz y poniendo en apuros al McLaren de Daniel Ricciardo, en cuanto puso los medios todo se fue al garete. Lento, sin ritmo y sin opciones tanto de atacar como de defenderse, el asturiano no hizo otra cosa que perder posiciones hasta que al final se fue al garaje.

Fue por un problema en los frenos traseros cuando, en la vuelta 34, Fernando Alonso enfiló el rumbo a boxes después de haber cambiado a neumático duro para el final de la carrera. No llegó a la bandera a cuadros.

Los cronos eran lentos, muy lentos. Puede ser que fueran por el problema antes mencionado, pero Esteban Ocon tampoco tuvo una brillante actuación. Salió atrás, como Sergio Pérez, y es cierto que el Alpine no es el Red Bull Honda, pero su puesto final aun sin la embestida de McLaren está lejos de lo que se espera de un equipo que, siendo Renault, subió tres veces al podio en 2020.

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Ni uno ni otro pudieron colar al monoplaza entre los diez más rápidos en cuanto a vuelta rápida en el GP de Baréin, y es una de las sorpresas, negativas, del comienzo del Mundial.

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