Fernando Alonso completó su fin de semana de pesadilla de la única forma de la que podía terminar: con un abandono. El asturiano, piloto de Alpine, no pudo ver la bandera a cuadros en el GP de EEUU por, según dijo por radio, la rotura de su ala trasera.

Todo sucedió en la vuelta 52, cuando el bicampeón con Renault en 2005 y en 2006 se preparaba para la ofensiva final. Ahí fue cuando todo se fue al traste. Con tres paradas en boxes, y con goma media para el ataque, finalmente tocó poner rumbo al garaje.

Estaba 13º en ese instante, pero con la opción de entrar en los puntos no demasiado lejana. Con las gomas medias, y frescas, solo unos segundos le separaban del décimo puesto de un Raikkonen que además hizo un trompo.

Así que sí, era posible... pero no, y Fernando no pudo completar la carrera terminando así un fin de semana en el que todo lo que podía torcerse se torció.

En los Libres 1, bandera roja y su coche averiado a los cinco minutos. Pudo volver, pero apenas tuvo práctica en la primera sesión. En los segundos, alerón trasero contra las protecciones. Y los terceros fueron tranquilos... más o menos.

Porque cambió motor y penalizó, así que su clasificación se limitó a pasar a Q2 y hacer de 'acelerador' para Esteban Ocon. El galo, por cierto, tampoco acabó el GP de EEUU.

Así pues, termina un horrible fin de semana tanto para Alonso como para Alpine, y queda ya poner la mirada en la próxima cita del Mundial: el Gran Premio de México en el Hermanos Rodríguez.